martes, 25 de octubre de 2011

Resistiendo

Cerraba sus ojos, tomaba el aire de una bocanada y lo llevaba a cada rincón de su cuerpo, lo hacia transitar por cada recoveco.
Se detenía en cada detalle, con la curiosidad de un niño.
Contemplaba a cada uno como un paisaje distinto.
Se mezclaba con la tierra, se despegaba, se volvía a hundir, era del aire, del agua, del fuego, del tiempo. Bailaba.
Solía perderse en el cielo, imaginando un mundo a su modo.
Solía soñar en soledad, poniendo una sonrisa como máscara del dolor.
Acariciaba los instantes de amor, los pintaba, los guardaba, los mantenía vivos mientras podía, mientras podía.
Hoy, sin saber si puede con el aire, con el detalle, con el cielo, con el mundo, con su baile, su soledad y su amor, sigue resistiendo




4 de octubre del 2019