Justo cuando hacés lo que espero
Preciso instante de ver manifiesto lo que quiero
Confirmas todas mis afirmaciones: le temo al deseo
Momentos para los que me preparé sin sentir
Te usé para mi escena y me olvidé de verte
Reacción de un patrón que se está muriendo
Si me gustas y no
si me aburrís y no
igual
al final del día te besaría
domingo, 21 de abril de 2019
Escondite
sólo me oculto de mi propia sombra
me persigo hasta confundirme,
embriaguez ansiosa
devorar recuerdos manipulados,
para no saberse sintiente
respirar hondo
hasta los huesos
hasta el sacro
hasta el pubis
soportar la sencillez hermosa
de matar toda fantasía
toda idea y agonía
(quiero estar cerca de tu cuerpo)
23 de febrero de 2019
Tengo una velocidad tan lúcida como desesperante.
Vos venís a tocarme los botones, por momentos el eject.
Me figuro en mil situaciones y posibilidades simultáneas.
Me mareo cuando tengo que elegir,
pensar en quedarme sin ahogarme, sin vaciarme.
Una comunidad en el morro, recuerdo sin imágenes.
Encuentro y reencuentro a la novedad de la potencia que somos juntes.
Descarga eléctrica, excusas que nos comuniquen.
Reacción química, el magnetismo y la transformación.
Me hacés explosión.
Cuando te adivino me pongo mística y melosa,
cuando te pienso también.
Cuando te vivo puedo estar o no tranquila, siempre encendida.
Pensé en dejar de escribirte (como estrategia),
pero lo necesito para aprenderme
y canalizar los besos y las caricias,
para hacer de la libido sin lugar,
una creación que te toque en mi imaginación.
Sería vergonzante como liberador que leyeras estas palabras
y sepas del juego caprichoso con algo de inocencia y obsesión
en el que me encuentro divagando desandando el temor.
(El miedo es a mi propia percepción. Cuando intento racionalizarla, ponerle lógicas cuantitativas, comparativas. A veces no soporto el silencio y la quietud. Quiero soltar todos los fantasmas que habitan en la nuca y me patean la espalda.)
Vos venís a tocarme los botones, por momentos el eject.
Me figuro en mil situaciones y posibilidades simultáneas.
Me mareo cuando tengo que elegir,
pensar en quedarme sin ahogarme, sin vaciarme.
Una comunidad en el morro, recuerdo sin imágenes.
Encuentro y reencuentro a la novedad de la potencia que somos juntes.
Descarga eléctrica, excusas que nos comuniquen.
Reacción química, el magnetismo y la transformación.
Me hacés explosión.
Cuando te adivino me pongo mística y melosa,
cuando te pienso también.
Cuando te vivo puedo estar o no tranquila, siempre encendida.
Pensé en dejar de escribirte (como estrategia),
pero lo necesito para aprenderme
y canalizar los besos y las caricias,
para hacer de la libido sin lugar,
una creación que te toque en mi imaginación.
Sería vergonzante como liberador que leyeras estas palabras
y sepas del juego caprichoso con algo de inocencia y obsesión
en el que me encuentro divagando desandando el temor.
(El miedo es a mi propia percepción. Cuando intento racionalizarla, ponerle lógicas cuantitativas, comparativas. A veces no soporto el silencio y la quietud. Quiero soltar todos los fantasmas que habitan en la nuca y me patean la espalda.)
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