Estaba inspirada, pensando en amores,
en ponerle palabras a los ojos negros que miraría horas embobada.
Estaba tranquila, empapada del misterio entre el desapego y el deseo.
Me interrumpe, un tipo con las preguntas equivocadas,
me toca el nervio sensible, cuestionando a las que faltan.
Escribo mil respuestas, me doblego para no humillarte,
me muerdo los labios,
detengo mis dedos para no herirte y exponerme al mismo tiempo.
Aprieto los dientes y la mandíbula se tensa,
trago bronca y asco en nombre de todas las compañeras.
Insensible macho, estúpido títere, me venís a correr a mí.
A mí que estoy enamorada,
intentando decir algo sobre el aprendizaje de amar sanamente.
Me revolvés el estómago
y me acuerdo que existen mierdas como vos
haciendo más difícil este proceso de empatía,
este desafío de desterrar el odio.
Pero puedo, vos no sos más fuerte.
Sos el débil inútil, que ataca el lugar equivocado.
Que te rebote la estupidéz y te rompa la frente,
a ver si así entendés dónde no te podés meter.
Porque no tenés lugar, porque acá no entrás.
Ni siquiera lo intentes.
Yo voy a amar igual,
aunque tenga que doblegarme
y morderme los labios un poco más.
Aunque no escriba todos los insultos que me inspiras.
No voy a reproducir tu odio, de el voy a crear.
Para volver a mi fuente
y a esos ojos negros de los que quería hablar.
Aprendiendo que el lugar que elijo es donde quiero estar.
A pedir por tu alma miserable que poco se quiere.
A enamorarme sin que giles como vos me increpen.
Ni siquiera lo intentes, el amor siempre vence.
jueves, 26 de abril de 2018
martes, 24 de abril de 2018
No proyectes más.
Si vas a amar y aceptar al otro, hacelo.
No lo culpes de los límites que ninguno supo construir, no descargues tus frustraciones en lo que el otro debería ser.
Si lo amás no lo destruyas, aceptalo, integralo, respetalo.
El juicio es tuyo y el otro no te obliga a acompañarlo, ni a que te hagas cargo de su mambo. Soltalo, no sos la resolución de nadie.
Si vas a ayudar hacelo entendiendo el proceso del otro, viéndolo, escuchándolo con sinceridad, sin apego posesivo, con amor que trascienda, con ese amor que tenes miedo a perder, no lo destruyas con tu ego.
No contamines lo simple y lo bello.
Nadie te pide que esperes, nadie te obliga, no te pongas de obstáculo de tu propio camino.
No cedas cuando te hace daño, respetate y vas a poder respetar.
El otro es el reflejo y nuestras frustraciones son todo eso que no podemos integrar. Paciencia, cuando estés ahí en la reacción no te juzgues, pero tampoco le des lugar a tu ego que quiere separatividad.
Aceptá el vaivén, aceptá el proceso, que es continuo, cíclico, lleno de avances y retrocesos. Es la dinámica vital, del cuerpo, de la tierra, del universo, de nuestra mente, nuestro inconsciente y mundo emocional.
Estás viva y cuando más conectes a esa energía más fluido el transcurrir.
Si vas a amar y aceptar al otro, hacelo.
No lo culpes de los límites que ninguno supo construir, no descargues tus frustraciones en lo que el otro debería ser.
Si lo amás no lo destruyas, aceptalo, integralo, respetalo.
El juicio es tuyo y el otro no te obliga a acompañarlo, ni a que te hagas cargo de su mambo. Soltalo, no sos la resolución de nadie.
Si vas a ayudar hacelo entendiendo el proceso del otro, viéndolo, escuchándolo con sinceridad, sin apego posesivo, con amor que trascienda, con ese amor que tenes miedo a perder, no lo destruyas con tu ego.
No contamines lo simple y lo bello.
Nadie te pide que esperes, nadie te obliga, no te pongas de obstáculo de tu propio camino.
No cedas cuando te hace daño, respetate y vas a poder respetar.
El otro es el reflejo y nuestras frustraciones son todo eso que no podemos integrar. Paciencia, cuando estés ahí en la reacción no te juzgues, pero tampoco le des lugar a tu ego que quiere separatividad.
Aceptá el vaivén, aceptá el proceso, que es continuo, cíclico, lleno de avances y retrocesos. Es la dinámica vital, del cuerpo, de la tierra, del universo, de nuestra mente, nuestro inconsciente y mundo emocional.
Estás viva y cuando más conectes a esa energía más fluido el transcurrir.
domingo, 22 de abril de 2018
La espera, un estado fatídico y mentiroso.
No espero un resultado, ni un llamado, ni una palabra, ni una atención.
Me espero, mientras transito un camino ineludible, el que sabe que cuando te encuentres esperando, estás yendo inexorablemente a irte, porque estas abandonada por vos misma por no darte eso que nadie más te puede dar: un resultado, un llamado, una palabra, una atención.
Esa es la primer arista, espero si me concibo esperando, no importa que suceda, no te espero. Me doy un resultado, un llamado, una palabra, una atención.
Segunda arista: Compartir. Una necesidad y al mismo tiempo un deseo caprichoso: quiero que sea con quien yo quiero que sea. Roza la estupidez.
La lógica me juega en contra, hubo algo que encendió ese deseo y fue compartir, el problema nace de la solución de la que ahora carezco y sufro por ello. Al mismo tiempo, si no hay lugar es absurdo desear, la lógica se sigue riendo. El alimento es la esperanza, que viene de la primer arista: la espera.
Esperar que las puertas se abran, esperar a tener lugar. Pero nada te voy a pedir, porque no se pide, sólo nace ¡Sólo surge! ¡Ni siquiera tiene sentido problematizar!
Tercer arista: no resolver las aristas anteriores y caer en la pérdida. Del tiempo, la energía, la autoestima, la paciencia, la espera, el deseo.
Todo se pierde y muere lentamente.
Perdí hasta la tristeza, de qué vale ponerse triste ante tal plano lógico, ante tales cuadros conceptuales que lo explican todo, ante las respuestas que me doy, con los resultados, los llamados, las palabras, la atención. Sí señoras y señores! Ya no necesito siquiera escribir sobre el tema.
Cuarta arista: mentirse impunemente en el intento de olvidar lógicamente aquello que no tiene un sólo plano de existencia. Me metí en un quilombo. Y tengo sueño y cansancio del hambre de ese resultado, ese llamado, esa palabra, esa atención.
Quinta arista: volver al abandono de todo intento. Dejar en reposo la angustia, vaciarse de cualquier espera, de cualquier resultado, llamado, palabra, atención. Vaciarse del deseo, de las explicaciones, de la justificación. Vaciarse de las aristas, la lógica, la pérdida, del abandono. Vaciarse del vacío.
Vivir y dejar que el transcurso me vacíe por completo de vos, de la imagen de vos, de los besos de vos, del anhelo de vos, de la manía de vos. Dejarte y que seas un aire que queda en todo y se vuelve nada y tome la forma de un resultado, un llamado, una palabra, una atención de vos.
No espero un resultado, ni un llamado, ni una palabra, ni una atención.
Me espero, mientras transito un camino ineludible, el que sabe que cuando te encuentres esperando, estás yendo inexorablemente a irte, porque estas abandonada por vos misma por no darte eso que nadie más te puede dar: un resultado, un llamado, una palabra, una atención.
Esa es la primer arista, espero si me concibo esperando, no importa que suceda, no te espero. Me doy un resultado, un llamado, una palabra, una atención.
Segunda arista: Compartir. Una necesidad y al mismo tiempo un deseo caprichoso: quiero que sea con quien yo quiero que sea. Roza la estupidez.
La lógica me juega en contra, hubo algo que encendió ese deseo y fue compartir, el problema nace de la solución de la que ahora carezco y sufro por ello. Al mismo tiempo, si no hay lugar es absurdo desear, la lógica se sigue riendo. El alimento es la esperanza, que viene de la primer arista: la espera.
Esperar que las puertas se abran, esperar a tener lugar. Pero nada te voy a pedir, porque no se pide, sólo nace ¡Sólo surge! ¡Ni siquiera tiene sentido problematizar!
Tercer arista: no resolver las aristas anteriores y caer en la pérdida. Del tiempo, la energía, la autoestima, la paciencia, la espera, el deseo.
Todo se pierde y muere lentamente.
Perdí hasta la tristeza, de qué vale ponerse triste ante tal plano lógico, ante tales cuadros conceptuales que lo explican todo, ante las respuestas que me doy, con los resultados, los llamados, las palabras, la atención. Sí señoras y señores! Ya no necesito siquiera escribir sobre el tema.
Cuarta arista: mentirse impunemente en el intento de olvidar lógicamente aquello que no tiene un sólo plano de existencia. Me metí en un quilombo. Y tengo sueño y cansancio del hambre de ese resultado, ese llamado, esa palabra, esa atención.
Quinta arista: volver al abandono de todo intento. Dejar en reposo la angustia, vaciarse de cualquier espera, de cualquier resultado, llamado, palabra, atención. Vaciarse del deseo, de las explicaciones, de la justificación. Vaciarse de las aristas, la lógica, la pérdida, del abandono. Vaciarse del vacío.
Vivir y dejar que el transcurso me vacíe por completo de vos, de la imagen de vos, de los besos de vos, del anhelo de vos, de la manía de vos. Dejarte y que seas un aire que queda en todo y se vuelve nada y tome la forma de un resultado, un llamado, una palabra, una atención de vos.
miércoles, 18 de abril de 2018
A veces mansa y dócil, sumisa a la fuerza.
Maleable, blanda, permeable, discreta.
Contundente, rígida, tajante, fija.
Fría, modesta, fuerte y precisa.
Insulsa, insípida, invisible, desapercibida.
Iracunda, posesiva, hiriente, destructiva.
Alegre, fecunda, empática, inclusiva.
A veces abierta, receptiva, amorosa,
libre, creadora, mimosa, pero ansiosa.
Clara, oscura, desde el fondo y la locura.
Movediza, curiosa, insistente, desidiosa.
Terca, inconstante, perseverante, inconclusa.
A veces determinista, otras confusa.
Todas las aristas me hacen y no es ninguna.
A veces juego a todos los roles,
en los altibajos de una existencia indefinida.
Es tan agotador, que dejaría de ser yo.
Los espejos se presentan y se rebelan,
la realidad me cachetea
y cuando estoy vulnerable me increpan,
deshacen los muros como si abrieran capullos.
"Es sólo amor", me dice la voz interna.
Al oírla la aplastaría con todas mis fuerzas.
Para que se calle, para que no opine,
para que no me descubra otra vez expuesta.
Para no emprender otra vez, la absurda tarea
de desandar lo que no hice.
Porque a veces valiente para el duelo
y otras tantas débil sin consuelo para el desenfreno.
De saberme también desconfiada y miedosa,
conmigo misma miserable, irrespetuosa.
Narcisista, altruísta, complaciente, egoísta.
Caprichosa, seductora, vitalista, fatalista.
Egocéntrica, simplista, controlada, rupturista.
Indagante, vengadora, dadora, poca bola.
Activa, negativa, impulsora, represora.
Jetona, silenciosa, demostrativa, escondedora.
Aniñada, responsable, irónica y suave.
Arriesgada, conformista, insaciable y cobarde.
Tipa seria y descreída, soñadora, misticista.
Con un beso soy la gloria, con ausencia soy bien forra.
Coherente y contradictoria, busco un eje y una guía.
Que me salve de la manía de quererte
y al mismo tiempo saberme mía.
Maleable, blanda, permeable, discreta.
Contundente, rígida, tajante, fija.
Fría, modesta, fuerte y precisa.
Insulsa, insípida, invisible, desapercibida.
Iracunda, posesiva, hiriente, destructiva.
Alegre, fecunda, empática, inclusiva.
A veces abierta, receptiva, amorosa,
libre, creadora, mimosa, pero ansiosa.
Clara, oscura, desde el fondo y la locura.
Movediza, curiosa, insistente, desidiosa.
Terca, inconstante, perseverante, inconclusa.
A veces determinista, otras confusa.
Todas las aristas me hacen y no es ninguna.
A veces juego a todos los roles,
en los altibajos de una existencia indefinida.
Es tan agotador, que dejaría de ser yo.
Los espejos se presentan y se rebelan,
la realidad me cachetea
y cuando estoy vulnerable me increpan,
deshacen los muros como si abrieran capullos.
"Es sólo amor", me dice la voz interna.
Al oírla la aplastaría con todas mis fuerzas.
Para que se calle, para que no opine,
para que no me descubra otra vez expuesta.
Para no emprender otra vez, la absurda tarea
de desandar lo que no hice.
Porque a veces valiente para el duelo
y otras tantas débil sin consuelo para el desenfreno.
De saberme también desconfiada y miedosa,
conmigo misma miserable, irrespetuosa.
Narcisista, altruísta, complaciente, egoísta.
Caprichosa, seductora, vitalista, fatalista.
Egocéntrica, simplista, controlada, rupturista.
Indagante, vengadora, dadora, poca bola.
Activa, negativa, impulsora, represora.
Jetona, silenciosa, demostrativa, escondedora.
Aniñada, responsable, irónica y suave.
Arriesgada, conformista, insaciable y cobarde.
Tipa seria y descreída, soñadora, misticista.
Con un beso soy la gloria, con ausencia soy bien forra.
Coherente y contradictoria, busco un eje y una guía.
Que me salve de la manía de quererte
y al mismo tiempo saberme mía.
jueves, 5 de abril de 2018
Todavía no aprendimos a cuidar el potencial que tenemos, por eso se ha vuelto a pudrir.
Quedó tapado, vedado por la indecisión y la falta de olfato.
Una y otra vez.
Repetición y hábitos.
Tomamos lo peor de nuestro pasado para reiterarnos y proliferar esta desidia que nos desencuentra, nos aparta, nos separa.
No sabemos como hacerlo, buscando la manera.
No funcionamos más que en un imaginario, más que en la mentira de no molestarnos.
Por eso abandono este lugar, para limpiar la olla escondida y sacar afuera lo echado a perder.
Para abonar la tierra y que los pedazos muertos sean parte de la nueva vida.
El desapego me obliga.
Por amor, a vos, a mí, a lo nuestro que dejamos morir.
Mañana al despertar seremos la liberación de los restos de hoy.
Quedó tapado, vedado por la indecisión y la falta de olfato.
Una y otra vez.
Repetición y hábitos.
Tomamos lo peor de nuestro pasado para reiterarnos y proliferar esta desidia que nos desencuentra, nos aparta, nos separa.
No sabemos como hacerlo, buscando la manera.
No funcionamos más que en un imaginario, más que en la mentira de no molestarnos.
Por eso abandono este lugar, para limpiar la olla escondida y sacar afuera lo echado a perder.
Para abonar la tierra y que los pedazos muertos sean parte de la nueva vida.
El desapego me obliga.
Por amor, a vos, a mí, a lo nuestro que dejamos morir.
Mañana al despertar seremos la liberación de los restos de hoy.
martes, 3 de abril de 2018
Incontables veces rondó esa idea en mi cabeza. Intenté definirla, protegerla, salvarla y también destruirla.
Escribí interminables líneas, esperé largas noches, tuve sueños que supuse reveladores. Me embriagué buscando la respuesta a su nombre, entre el éxtasis y la locura.
Mereció el tiempo y la energía de mis días, para que ahora se dibuje en un estado constante de credulidad.
¿Acaso podría hacer otra cosa?
Más que abandonarme al buceo, volviendo a un inicio interno, a la premisa primera, a esa idea fundante. A una célula originaria que nombro amor. Porque quiero, porque elijo, porque es mi resignación o mi mayor redención.
Necesito decirlo, aclararlo, despejarlo.
Si llegué hasta acá es por su potencia que me habita y me empuja; y porque para vivirla, para entregarse, para atreverse a renacer y volverse desnuda, hay que sacudir los restos muertos y lanzarse a la osadía de un nuevo tiempo: fértil y desconocido.
Todo está por hacerse, por fundarse. Tengo que aprender a caminar como un ciego con los sentidos internos bien despiertos. Amiga de la oscuridad, cuando vuelva el día, las claras me darán un nuevo fuego.
Ahora estoy en el silencio, en la ausencia de pretextos para decir algo. Haciendo espacio. Limpiando y habitando el vacío. Sin foco, sin tópico. Dejando que todo se mueva en una sutil vibración que quizás te adivine y te resuene. Parecido al momento previo del inicio, a la antesala de máxima tensión, antes que se produzca el estallido y seamos manifestación.
Escribí interminables líneas, esperé largas noches, tuve sueños que supuse reveladores. Me embriagué buscando la respuesta a su nombre, entre el éxtasis y la locura.
Mereció el tiempo y la energía de mis días, para que ahora se dibuje en un estado constante de credulidad.
¿Acaso podría hacer otra cosa?
Más que abandonarme al buceo, volviendo a un inicio interno, a la premisa primera, a esa idea fundante. A una célula originaria que nombro amor. Porque quiero, porque elijo, porque es mi resignación o mi mayor redención.
Necesito decirlo, aclararlo, despejarlo.
Si llegué hasta acá es por su potencia que me habita y me empuja; y porque para vivirla, para entregarse, para atreverse a renacer y volverse desnuda, hay que sacudir los restos muertos y lanzarse a la osadía de un nuevo tiempo: fértil y desconocido.
Todo está por hacerse, por fundarse. Tengo que aprender a caminar como un ciego con los sentidos internos bien despiertos. Amiga de la oscuridad, cuando vuelva el día, las claras me darán un nuevo fuego.
Ahora estoy en el silencio, en la ausencia de pretextos para decir algo. Haciendo espacio. Limpiando y habitando el vacío. Sin foco, sin tópico. Dejando que todo se mueva en una sutil vibración que quizás te adivine y te resuene. Parecido al momento previo del inicio, a la antesala de máxima tensión, antes que se produzca el estallido y seamos manifestación.
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