martes, 25 de agosto de 2020

4 de octubre del 2019

 ¿Viste que yo me quiero ir y vos no me dejás? 

Bueno, hoy descubrí que es mentira 

En realidad paso el tiempo diciendo que me voy,

esperando en secreto el momento justo de tu reaparición, 

para justificar el supuesto tironeo que no me deja avanzar

Hay un goce extremadamente complejo 

entre la confirmación de mis sospechas basadas en la repetición 

y la frustración del hartazgo 

Mis deseos son bastante simples, algo chatos

Prefiero una vida tranquila y menos exitosa 

Escribo para confesar que tengo miedo a amar

porque soy intensa y obsesiva

Porque la ansiedad funciona como una olla a presión de mis estados emocionales,

que salpica y hace volar todo por el aire,

luego de la máxima contención 

Igual la llevo, porque el corset social se vende por todos lados

Por eso no quiero una vida exitosa 

Mi éxito es el tiempo ocioso de la mañana 

Ver el cielo y la lluvia por la ventana 

Amasar el pan, andar desnuda si me da la gana

domingo, 9 de agosto de 2020

21 de diciembre de 2019

 De tantas veces que estuve en mi pieza rodeada de imágenes recurrentes, 

aprendí a ordenarlas 

y armar un rompecabezas incoherente.


Giré el cerebro tanto como pude,

hasta me dí vuelta. 

Hice mil espejos, maté la indiferencia.


Trajiste bajo el brazo preguntas abiertas,

colgando un gesto amable, buen humor y simpleza.


Hay que tener coraje para expresar 

el escondite de la fragilidad.


Algo como volverse oscuridad 

y ver al cuerpo más suelto, aunque roto.


Besar la sien como un mantra, 

romper un pacto con las manos.


Brotar lluvia y desde los poros,

construir fuentes.


Estímulos como dardos dramáticos,

lo incómodo del estado estanco, 

del propio y el que nos gobierna.


El tiempo: una decisión del eterno ahora.


Manifestar: presencia, acción, paciencia.

viernes, 31 de julio de 2020

Cada día son menos
las cosas que me ocupan
y preocupan

La insignificancia
es escribir palabras que nadie lee,
que a nadie tocan

O peor,
que excitan los nervios
más sobreestimulados de la red

Es pobre resistir desde una cueva,
estéril exponer verdades desde afuera

Inútil permanecer
en una obsoleta pertenencia

Triste agachar la cabeza
y encontrarte
víctima,
victimario

jueves, 30 de julio de 2020

24 de diciembre de 2017

La naturaleza solitaria con la que transcurro las horas.
Las intuiciones sobre los ojos ajenos y el aislamiento de mi mirada que ahonda en los huecos internos.
He cortado uno por uno los caminos, se han cerrado los conductos que me encontraban entre brazos, en conjunción por el entendimiento mágico.
La vergüenza de una imposibilidad que no comprendo, que observo con inocencia porque las intenciones murieron hace tiempo.
Paso como un transeúnte cercano o lejano. Paso viendo como todo se mueve alrededor.
La cobardía y estos días de retorno, reavivan las heridas que me llenan el aire y el respiro de fantasmas.
Colecciono en la memoria todos los momentos de abrazos certeros, de fusiones perfectas, de besos húmedos y largos, de manos sobre el sexo, de caricias por la espalda, de lunares encontrados, de voces en calma. De sueños compartidos y grandeza de las almas.
Mi rendición en este árbol solo, ante el juicio del sol que me calienta la piel. Entregada a la tierra que beso con los pies. En el mundo que construyo, al que vuelvo, del que no me quiero desprender.
Sólo digo, este cielo tiene que ser compartido.
Dejo atrás y sin testigos toda la miseria, todo el veneno corrosivo, hoy decreto la entereza de mi alma y la apertura al amor compañero y compartido.

domingo, 14 de junio de 2020

24 de octubre de 2019

Rendirse es parecido a asumirse: un acto de fe y una responsabilidad concreta, material. Es la aceptación de una existencia perfecta, sólo por ser. Es plantar bandera y ocupar con derecho, el lugar que tenemos, somos y queremos.
Los días que todavía siento el peso ser demasiado grande, me dedico a rendirme. Crecer  alimentando los caminos que nos hacen libres y amorosxs.

Me rindo ante el juicio impositivo, ante los límites y el descontrol, ante el abismo de no saber a veces quien soy.
Me rindo ante las frustraciones de los intentos fallidos y las vergüenzas de las intensidades manifiestas, ante la impotencia de las opresiones y la impunidad de quienes las señalan.

Me rindo, ante la vida y la muerte, a la entrega y a lo que resisto por sostener. Me rindo a lo que se tenga que caer, incluso lo que creo digno, incluso el orgullo veneno, incluso mis leyes condicionantes.
A los lugares dentro de mí, a la identidad, al deber y al querer ser también.
Para darme la chance de sorprenderme viva, de descubrirme, asombrarme y abrazarme vacía, rota, desconocida.

Me rindo al regocijo, me rindo a la humildad, me rindo a la entrega y a la recepción: es igual.
A la lucha, a la resistencia, me rindo ante la fuerza y ante la pereza.
Me rindo ante mi cabeza, para que gire, pierda el eje y se lleve con ella la mentirosa entereza. Ante mis piernas en su tracción a donde quieran, ante mi columna con sus molestias.

Me rindo al amor de habitarme, de amarme sólo por ser y permitirme, por hacer merecimiento al lugar que soy, por regalarme la oportunidad de renacer y por placer tomar mi decisión.
Me rindo ante los deseos y me rindo al corazón.

Ante los burócratas ventajeros, ante los discursos del terror, ante los miserables explotadores, ante los voraces sin perdón.
Me rindo y hago fiesta mi rendición, de saberme parte de una historia que busca su verdad y no soporta más el velo de la represión.

martes, 21 de enero de 2020

Por momentos me vuelvo a abandonar.
Reencuentro con el rostro vacío, perdido.
Transito la oscuridad con facilidad, también soy de ahí y sin embargo salir cada vez cuesta más.
Cuesta el sueño tranquilo, cuesta una espalda pesada y un ánimo derribado.
Invoco la paciencia y al mismo tiempo la determinación para aprender haciendo carne, cuerpo, compromiso y convicción.
Cuando estoy lúcida comprendo que los dramas carecen de importancia real y los relatos mentales no hacen más que justificar todo aquello que me saca del lugar presente.
Cuando ando adormecida, dreno mi energía en placebos para no sentir.
Entre el desapego y la defensa las lineas son confusas, no puedo pensar en eso sin transitar angustia.
Hoy estoy rota, débil y culposa, me abrazo todo lo fuerte que puedo y me doy las manos para salir.
Andar sola si es necesario, tomar las riendas de mi vida con respeto y amorosidad.
El pacto es conmigo, también con la otredad.
Hoy estoy entera, fuerte y vigorosa, me libero tanto que no hay barrera y caigo en hacer lo que reavive mi viejo relato.
Un vaivén que marea y sobre el que se suscitan distintas formas de equilibrar.
La vida y vos son ese misterio.
Me encuentro dedicada a disfrutar la belleza de la vida simple, de bailar con los pies en la tierra, de lo que implica la entrega en un momento vivo.
Parece cosa fácil, sin embargo asusta.
Verse en despojo y descubrirse en el lugar interno es el movimiento de consciencia del que no se vuelve.
Toda la mentira y verdad no es más que la construcción que haces para dar y encontrar algún sentido a ser.
Vivirlo desde el miedo o la confianza es una consecuencia y una decisión.
Hay una  fuerza inteligente, interna, que sostiene y suspende al tiempo en instantes vívidos, fértiles

Hay sueños donde los rostros son desconocidos y cotidianos

Nada malo hay en ello, más bien, todo lo contrario

Dejá que tu piel acaricie y desprenda una por una las células muertas

Debajo de las máscaras como cáscaras están las preguntas abiertas para atravesar las aguas

A menudo sentirás la emoción plena de estar vivx viendo caer las identificaciones
sólo me oculto de mi propia sombra
me persigo hasta confundirme,
embriaguez ansiosa

devorar recuerdos manipulados,
para no saberse sintiente

respirar hondo hasta los huesos,
hasta el sacro, hasta el pubis

soportar la sencillez hermosa
de matar toda fantasía,
toda idea y agonía

4 de octubre del 2019