viernes, 26 de febrero de 2016
DOSCIENTOS
Vi la luna menguar y la noche ser despojo.
Entre constelaciones, viajamos y nos alejamos.
También nos encontramos.
Esa luz nunca dejó de iluminar,
un pedazo de mi cielo.
Manojos de incertidumbres,
se deshacen piel a piel.
Sueños perdidos y refundados
ante los ojos cristalizados.
El agua corre y se precipita,
humedece y fertiliza
este hogar que es la vida.
Vi al sol secar las semillas,
también lo vi entibiar mis días.
Tengo flores de papel,
y casi ninguna promesa para hacer.
Sólo decir: quiero, elijo, estoy.
Bajo esta luna, bajo este sol.
jueves, 25 de febrero de 2016
Hoy, en esta noche de lluvia torrencial, quisiera que estuvieras acá para hablarte y contarte cosas aburridas de mi cotidianidad, como trámites que hice a la mañana o el vestido con el que me tuve que volver caminando desde muy lejos, porque Paloma me vomitó toda la ropa. Así que para cumplir con mi capricho de alguna manera, te escribo. Para mí, comunicarse es un arte, en sí mismo, no me refiero a la cosa platónica ni mucho menos. El arte de lo que fluye, el arte del vaivén, la creatividad para resolver, el juego del hacer en todos los canales que confluyen. Eso, eso me significan los encuentros: estar, ser ahí. Pero, ahora tengo que decirte: siento una terrible desazón, no por no encontrar esos momentos, sino por encontrarlos y no poder profundizar, no tener lugar. Como si todo se abriera y se cerrara en el momento exacto que sigue. Entonces recordé un mail que te escribí hace un tiempo, en un estado similar. Lo leí, varias veces y siento que sólo puedo agregar estos renglones y transcribir aquellas palabras para que cobren más sentido.
"Intenté leer todo, no pude. Perdón, no pude.
Tuve una sensación: toda esa información, todas esas palabras qué, sé nacen de una verborragia sentida y sincera, me aturdieron. Me resultó mucho, mucho para mí y para mis situaciones insignificantes en el mundo. No las merezco, eso es. Y quizá por eso entiendo que soy excesiva y eso es demasiado para cualquier ser cotidiano. Demasiada intensidad, para un mundo en el que no sirve ser intenso. Acá sirve ser ajustado, cauteloso, especulador, medido. Yo no entiendo de eso y cuando me encuentro en esos lugares, me odio. Como cuando se revisaban los mensajes de un personaje de una ficción patética, de la que inexorablemente era parte, alimentaba y gestionaba. Así me siento cuando manipulo, así me siento cuando actúo y finjo. Finjo mucho más de lo que quiero y de lo que aguanto. Entonces me rebelo y me pongo intensa, apabullo, espanto y se van. Después ante cualquier otra posibilidad tengo miedo de toda esa rosca. Hasta que me asqueo otra vez y así...
Estoy buscando límites y el día que alguien se quede, si es que alguien se queda, si elige esa intensidad y quiere lidiar con eso... ¿Qué carajo hago, me querés decir? Vos me das este lugar también y yo me siento pez en el agua, pero no te veo, el límite es claro y me incomoda a la vez que resulta.
Mis deseos son tan chiquitos... Quiero ternura y chispa. No sé bien qué incluye eso: Abrazos, sexo puntilloso, pero guarro y más abrazos y besitos. Bebidas, puchos, fasos, charlas que no conducen a nada y a todos lados. Un poco de sensiblería un día como hoy, no viene mal. Algo así sería.
A veces pienso que podría enamorarme de cualquiera, otras que no podría enamorarme de nadie. Lo mismo pienso a la inversa: o puedo enamorar a quien quiera o a nadie. Ese extremismo es la estupidez. Y dejame decirte que no es nada original, eso también me rompe las pelotas.
¿De qué mierda se asustan o se asombran las personas con "códigos" si a todos nos invade la misma estupidez? Odio los reglamentos sobre las manifestaciones de los sentimientos, los odio profundamente. Yo que ellos me asustaría más de pensar que mueren personas por poder, esa absurdidad aterradora de la que no salimos y naturalizamos como si nada. Ese es el horror y no, sentir cariño por un amante de viernes o sábado a la noche. Vayansé a la mierda.
Tené miedo amigo, sentilo libremente, pero mandate igual. Eso es lo que quiero decirte, todo lo que quise decirte siempre desde que empezamos a hablar. El resto es pura cháchara divertida.
"Intenté leer todo, no pude. Perdón, no pude.
Tuve una sensación: toda esa información, todas esas palabras qué, sé nacen de una verborragia sentida y sincera, me aturdieron. Me resultó mucho, mucho para mí y para mis situaciones insignificantes en el mundo. No las merezco, eso es. Y quizá por eso entiendo que soy excesiva y eso es demasiado para cualquier ser cotidiano. Demasiada intensidad, para un mundo en el que no sirve ser intenso. Acá sirve ser ajustado, cauteloso, especulador, medido. Yo no entiendo de eso y cuando me encuentro en esos lugares, me odio. Como cuando se revisaban los mensajes de un personaje de una ficción patética, de la que inexorablemente era parte, alimentaba y gestionaba. Así me siento cuando manipulo, así me siento cuando actúo y finjo. Finjo mucho más de lo que quiero y de lo que aguanto. Entonces me rebelo y me pongo intensa, apabullo, espanto y se van. Después ante cualquier otra posibilidad tengo miedo de toda esa rosca. Hasta que me asqueo otra vez y así...
Estoy buscando límites y el día que alguien se quede, si es que alguien se queda, si elige esa intensidad y quiere lidiar con eso... ¿Qué carajo hago, me querés decir? Vos me das este lugar también y yo me siento pez en el agua, pero no te veo, el límite es claro y me incomoda a la vez que resulta.
Mis deseos son tan chiquitos... Quiero ternura y chispa. No sé bien qué incluye eso: Abrazos, sexo puntilloso, pero guarro y más abrazos y besitos. Bebidas, puchos, fasos, charlas que no conducen a nada y a todos lados. Un poco de sensiblería un día como hoy, no viene mal. Algo así sería.
A veces pienso que podría enamorarme de cualquiera, otras que no podría enamorarme de nadie. Lo mismo pienso a la inversa: o puedo enamorar a quien quiera o a nadie. Ese extremismo es la estupidez. Y dejame decirte que no es nada original, eso también me rompe las pelotas.
¿De qué mierda se asustan o se asombran las personas con "códigos" si a todos nos invade la misma estupidez? Odio los reglamentos sobre las manifestaciones de los sentimientos, los odio profundamente. Yo que ellos me asustaría más de pensar que mueren personas por poder, esa absurdidad aterradora de la que no salimos y naturalizamos como si nada. Ese es el horror y no, sentir cariño por un amante de viernes o sábado a la noche. Vayansé a la mierda.
Tené miedo amigo, sentilo libremente, pero mandate igual. Eso es lo que quiero decirte, todo lo que quise decirte siempre desde que empezamos a hablar. El resto es pura cháchara divertida.
Te abrazo."
lunes, 1 de febrero de 2016
Habían pasado largos días sin verse, lánguidas horas sin hablarse, extensos meses sin tocarse, interminables minutos sin saberse. Al momento del reencuentro se miraron fijamente en silencio, se abrazaron respetuosa e intensamente, como en un acto de ofrenda mutuo. Inspiraron, exhalaron a un ritmo constante y vertiginoso, fueron respiración. Tejieron, casi imperceptible, todo lo ocurrido durante ese tiempo, durante toda esa vida vivida que los dejaba hoy en ese lugar, inventando esa maraña de mundos, nuevo mundo.
Ninguno se atrevió a nombrar nada, sabían en lo más hondo de sí que los constituía íntimos, aquellas cosas sin nombre que merecían sólo ser y explicarse por sí mismas. Comprendían que hay lugares donde las falencias construyen.
Ninguno se atrevió a nombrar nada, sabían en lo más hondo de sí que los constituía íntimos, aquellas cosas sin nombre que merecían sólo ser y explicarse por sí mismas. Comprendían que hay lugares donde las falencias construyen.
Puertas adentro del mundo,
debo mirar en silencio lo tuyo.
La simpleza es el punto crucial,
lo que deseás es el temor original.
Fui desandando caminos para no volver,
el premio fue el destino hecho poder.
Y ahora abrazo tu estela sin melancolía,
porque lo que queda es del viento y decisión mía.
A los recuerdos les pongo perfumes y razones,
los inventos no siempre surgen de las desazones.
debo mirar en silencio lo tuyo.
La simpleza es el punto crucial,
lo que deseás es el temor original.
Fui desandando caminos para no volver,
el premio fue el destino hecho poder.
Y ahora abrazo tu estela sin melancolía,
porque lo que queda es del viento y decisión mía.
A los recuerdos les pongo perfumes y razones,
los inventos no siempre surgen de las desazones.
Te deseo...
Que las raíces no sean nudos,
sino proyección a lo profundo.
Que el vuelo no sea dispersión,
sino expansión al mundo.
Que el cuerpo no sea encierro,
sino hogar de lo fecundo.
Que los días, los momentos, los instantes,
no sean quemados para llegar,
sino que sean en sí mismos el lugar donde estar.
sino proyección a lo profundo.
Que el vuelo no sea dispersión,
sino expansión al mundo.
Que el cuerpo no sea encierro,
sino hogar de lo fecundo.
Que los días, los momentos, los instantes,
no sean quemados para llegar,
sino que sean en sí mismos el lugar donde estar.
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