domingo, 24 de febrero de 2013

Si advirtieras que recurrimos a los mismos lugares, advertirías mi angustia. 
No necesariamente nos entenderíamos... 
Culposa pretensión odiosa la de querer desenlazar sus brazos del pasado, alimentado de ilusiones gastadas. Atado a la obsesión de lo que no fue. Consumido por sí mismo, por su propia necedad.
Temo que todo sirva para nada. Y, cuando digo nada quiero decir: para mí misma...
Me siento vacía buscando los motivos que nunca voy a encontrar. 
No, no me atrevo...










Volver sobre mis huellas perdidas. 

Esconderme en los suburbios 
para no sentirme tan vencida. 

Qué ironía, mi vida...








Me embarco en esos pensamientos, 
donde siempre llego 
a la asfixiante angustia de la nada. 


Todo se vuelve absurdo. 

Cualquier intento, inútil.

4 de octubre del 2019