Es injusto que no espíe, que no lea, ni escriba.
Es injusto que la convierta en cadena...
Todo lo claro y seguro se vuelve inestable y confuso de un segundo a otro.
Se quiebra.
Incidencia directa.
Hay distancias que no tienen forma de ser medidas más que con el dolor...
lunes, 26 de agosto de 2013
lunes, 12 de agosto de 2013
Estallido de vida
Como un halo de luz que se escurre por las hendijas de una persiana,
ella tenía su mirada posada en aquel rostro, intentando ver a través de sus silencios.
No sabía cómo había llegado hasta ahí, pero entendía con convicción que moverse era la única opción si quería permanecer con vida.
Ese pensamiento tan claro y preciso se esfumó cuando se percató en su cuerpo paralizado,
como si una fuerza comprimiera cada músculo y el aire tomara una densidad imposible de atravesar.
No podía pensar ahora, más que en ese estado.
Afuera todo se confundía, la luz era cada vez más tenue y perdía toda noción de tiempo y espacio.
Se desintegraba en una gran sombra.
No sabía siquiera cuanto tiempo podía estar sin parpadear,
como si las funciones más primarias también hubieran sufrido el detenimiento.
Casi sin querer sintió un estallido a su lado.
No podría precisar su magnitud.
Pero ese fue, sin duda, el gesto que la devolvió de la muerte.
ella tenía su mirada posada en aquel rostro, intentando ver a través de sus silencios.
No sabía cómo había llegado hasta ahí, pero entendía con convicción que moverse era la única opción si quería permanecer con vida.
Ese pensamiento tan claro y preciso se esfumó cuando se percató en su cuerpo paralizado,
como si una fuerza comprimiera cada músculo y el aire tomara una densidad imposible de atravesar.
No podía pensar ahora, más que en ese estado.
Afuera todo se confundía, la luz era cada vez más tenue y perdía toda noción de tiempo y espacio.
Se desintegraba en una gran sombra.
No sabía siquiera cuanto tiempo podía estar sin parpadear,
como si las funciones más primarias también hubieran sufrido el detenimiento.
Casi sin querer sintió un estallido a su lado.
No podría precisar su magnitud.
Pero ese fue, sin duda, el gesto que la devolvió de la muerte.
lunes, 5 de agosto de 2013
El paso del tiempo sobre mi espalda, la tonta ilusión de la sanación y la salvación. ¿A quién quiero salvar?
Debería salvarme de mi, de mis inútiles y dañinos sueños.
El peso me aplasta y ya no hay diferencia entre mi cuerpo y el suelo.
Sólo quedaron restos de una noche que parecía eterna
y ahora reina sobre ella la duda de su veracidad.
Intentando recuperarla,
haciendo esfuerzos por reconstruirla,
por convencerme de su remota existencia...
Como si así pudiera traerla más allá o más acá de mi memoria.
Como si así pudiera volver a acariciar los instantes desesperados,
llenos de todo eso que no aprendo a nombrar...
¿Acaso no menosprecia mis sentimientos adjudicándolos a mis fantasmas?
¿Culpando a mis intenciones, a mis miedos de culpar su integridad?
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