Cada vez que acudía a su encuentro
La última vez fue sólo su cuerpo,
porque los restos de su alma
habían sido devorados
por los buitres de su propio infierno.
Era su crueldad
la más espantosa calamidad.
la más espantosa calamidad.
Se miraban con desprecio,
con la más inmunda repugnancia.
Jugaban a lanzarse
al cruel vacío del despojo.
al cruel vacío del despojo.
Quedó estupefacta,
eran ella y su reflejo.
eran ella y su reflejo.


