No tengo nada que decir.
No me atrevo.
¿Quién soy para tirar mis pensamientos sobre este mundo?
¿A quién le valen mis palabras?
Ni a mí.
Todas las deformaciones que ocurren en mi mente, no pueden definirse...
Y, apenas lo intento, el descontrol es aún mayor.
Provocando la burla más grande de mis intenciones.
Y aún así, suponiendo que lo lograra,
enseguida me encargaré junto con la realidad de destruirlo,
para reencontrarme en el caos...
jueves, 24 de octubre de 2013
Una pizca de lucidez
Despertó.
Era una mañana fría y soleada.
Despertó con ganas de encontrarse.
Anhelo de encontrarse.
Necesidad de encontrarse.
Obsesión de encontrarse.
Llegó hasta un espejo.
Nada de lo que allí se reflejaba, lo reconocía como propio.
Revolvió fotos, papeles, recuerdos.
Escarbó en su pasado, repasó instantes y momentos.
Siguió desesperadamente buscando la forma de reencontrarse,
en aquella sucesión de hechos que conformaban su vida.
¿Se había convertido en un ser extraño, en sí mismo?
Comenzó a sospechar que nunca había sido quien era...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
-
Otra vez me encuentro en la noche, recorriendo los momentos que nos unieron y que dejan en el aire el recuerdo de tu andar. Junto todo en...
-
Donde los excesos de lucidez tienen lugar. ¿Cómo volver de las visiones? ¿Cómo ir contra el despertar de la conciencia? Todo el absurdo q...
-
Quiero hacerme belleza con el mundo. Desdibujarme, despersonalizarme: nada que se pueda decir. Una ambición: fundirme en la eternidad de la ...