lunes, 29 de abril de 2013

Mi único objetivo, mi única obsesión es que aquellas frases no pierdan su sentido, que no perezcan, que no mueran en el vacío del tiempo.
Que se recreen si es necesario y se completen, pero que no dejen de tener vigencia.
Ellas, son lo único bueno que he generado y he logrado...
Cuando los encuentros son tan inmensamente intensos, tan hermosamente reveladores. 
Cuando se llega al máximo, al punto más álgido de ese encuentro, de la verdadera comunión. 
Simplemente hay que hacer de cuenta que no se percata tal grandeza. 
Para seguir buscándose, buscándolo. 
Para no perdernos...

miércoles, 24 de abril de 2013


Sospecho que comprende cada una de las palabras que escribo. 
Pero no lo dirá,  por el sólo hecho de que para hacerlo debería admitir que de mí no se puede esconder... 
Y al admitir tal cosa, el despojo sería terrible y no tendría retorno. 
Por el mismo motivo, yo me quedo en la sospecha. 
Seguiremos construyendo la ilusión del escondido...


martes, 23 de abril de 2013

¿Qué tan presente estoy?

Las palabras que pronuncias, las escucho pero no son para mí. Ellas forman el puñal adentrado en mi pecho. 
Si tan sólo observaras mi conciencia de la dignidad en decadencia, si tan sólo eso importara. 
¿Cuánto más puedo resistir al abismo de mis posibilidades? 
Si tan sólo me observaras... 
Sé que me querrías mejor en estado de ausencia...


lunes, 22 de abril de 2013

Disfrutaba ser objeto de su escudriñar, sentir que era espiada en silencio. Ahora, espera refugiada sin hacer ruido, entre cuatro paredes erosionadas, que la exhiben perdida...



No hago más que repetirme, reiterarme y aburrirme del monólogo del vacío. 
No hago más que encontrarme en una soledad desvencijada.
El peor castigo que alguien puede tener: sentir lástima de sí mismo...




viernes, 12 de abril de 2013

Tu desencuentro...

Aunque yo lo provoque, odio ver entre líneas esas desesperadas intenciones, de hacer tuyo lo mío... Como si quisiera arrebatarme, como si fuera mío, como si no fuera suyo. Despreciándome en silencio, sin más motivo que los celos caprichosos, de quién ignora el otro lugar... 
Y toda mi ansiedad estallando al universo, con la desesperación de no poder habitar un lugar seguro. Hablo como si esa no fuera mi elección. 
Sólo tengo mi cuerpo, lleno de existencia y algunas pocas palabras para intentar escupir al mundo mis sentimientos confusos... 
Es iluso pensar que los desencuentros son casualidad.


Mis propias palabras, me reclaman, me atrapan y me recuerdan quién soy.
Se resignifican perpetuándose en el tiempo, en el espacio escondido del cuerpo cansado.
Burlándose de mí, de mis débiles intenciones. De mi pobre voluntad...


A veces me pierdo de vista, otras me encuentro muy de cerca. Ambas cosas me desesperan...


4 de octubre del 2019