Aunque yo lo provoque, odio ver entre líneas esas desesperadas intenciones, de hacer tuyo lo mío... Como si quisiera arrebatarme, como si fuera mío, como si no fuera suyo. Despreciándome en silencio, sin más motivo que los celos caprichosos, de quién ignora el otro lugar...
Y toda mi ansiedad estallando al universo, con la desesperación de no poder habitar un lugar seguro. Hablo como si esa no fuera mi elección.
Sólo tengo mi cuerpo, lleno de existencia y algunas pocas palabras para intentar escupir al mundo mis sentimientos confusos...
Es iluso pensar que los desencuentros son casualidad.
viernes, 12 de abril de 2013
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