Voy bordeando el abismo, entre las ruinas de mi fe...
Recojo uno por uno, los pedazos de cuerpo que dejé caer.
Me cubre, envolvente, la oscura soledad.
No aquella que disfruto y con la que encuentro paz,
sino la que me provoca herirme, odiarme.
Aquella que me aterra y me acerca a la muerte.
Mis párpados mojados, pesan cada vez más.
Otra vez mi conciencia de la dignidad en decadencia.
Los sucesos me arrastran por el suelo,
mis manos, mis piernas, ya no pueden hacer nada.
Sólo me dejo caer. Me dejo estar.
Cierro los ojos, que sea de noche, no voy a mirar.
Que la inercia absurda me gane, no puedo pelear más.
lunes, 27 de enero de 2014
jueves, 23 de enero de 2014
Mirando-me-vi.
Estaba con enorme atención siguiendo las delgadas y largas líneas del suelo, las grietas, las rajaduras y los cortes que daban paso a nuevos y numerosos senderos.
Un cuerpo la distrajo, al hacerse presente a su lado.
Miró de reojo y volvió a su tarea primera. Pero a partir de ese instante, ya no podría volver a enfocar su pensamiento en el piso.
Sintió una enorme fuerza que la obligaba a mirarlo, una fuerza ancestral, profunda, decidida.
Fuerza que no podría resistir, fuerza a la que sólo podría ceder.
Y cedió.
Comenzó allí, un recorrido complejo, iniciándose en los pies.
Fue avanzando y subiendo, con una adrenalina que aumentaba en el transcurso del viaje.
Pasó por uñas, pelos, pliegues, lunares, huesos salientes, fragmentos hundidos. Músculos tensos, y pedazos de piel en reposo. Imaginó y construyó para sí, todo aquello que no estaba al descubierto.
Cuando creyó haber terminado, se cruzó con sus ojos. A partir de ese momento y en los sucesivos días de su vida se sentiría desnuda, despojada, vulnerable, y sin retorno...
martes, 21 de enero de 2014
Te busco.
Te espero.
Porque otra cosa hoy, no puedo hacer.
Te extraño; y éste no
es un anhelo que se mida en tiempo,
ni una distancia que se mida en metros.
Te extraño más profundo, más inalcanzable.
Incluso, más inabarcable.
Te busco ciegamente, con todo lo que tengo y lo poco que me
queda.
Te busco, porque me es inevitable.
Quién sabe si tendré la dicha de encontrarte otra vez…
jueves, 16 de enero de 2014
Siento que me apago.
La vida se empeña en mostrarme que no vale la pena intentar nada.
Siempre estuve sola y siempre lo voy a estar.
Intentar ayudar a los demás por amor, me arrastró a un continuo fracaso.
Me dejé para lo último y los demás también...
La gente me dice que piense en mí, en estar bien...
Pero, ¿Qué más da?...
Seré infeliz por cargar toda mi vida con haber perdido lo que más quise y más intenté cuidar.
Por haber perdido el único lugar donde fui yo misma, donde me encontré por única vez.
¿Qué hace uno con todo eso, con la infinidad de sentimientos que lo habitan y se vuelve vital poder darlos?
¿Qué hago con la necesidad eterna de amarte y sentirte cerca?
¿Qué hago con la búsqueda de ti y de mí?
La vida se empeña en mostrarme que no vale la pena intentar nada.
Siempre estuve sola y siempre lo voy a estar.
Intentar ayudar a los demás por amor, me arrastró a un continuo fracaso.
Me dejé para lo último y los demás también...
La gente me dice que piense en mí, en estar bien...
Pero, ¿Qué más da?...
Seré infeliz por cargar toda mi vida con haber perdido lo que más quise y más intenté cuidar.
Por haber perdido el único lugar donde fui yo misma, donde me encontré por única vez.
¿Qué hace uno con todo eso, con la infinidad de sentimientos que lo habitan y se vuelve vital poder darlos?
¿Qué hago con la necesidad eterna de amarte y sentirte cerca?
¿Qué hago con la búsqueda de ti y de mí?
martes, 14 de enero de 2014
Estoy vacía, seca.
Si todo lo que dí no sirvió, entonces no tengo nada más para dar.
Quiero destruir mis esperanzas porque ellas me aniquilan.
Debería dejar de creer, debería resignarme y no intentar más nada.
Mi vida se resume en un sinfín de intentos y el mismo número de fracasos.
Entonces, no quiero nada.
Solamente mi soledad y mis fantasmas, y herirme si quiero,
amarme si puedo, pero no depender de nada ni nadie.
Y que nada ni nadie dependa de mí, ni de mi voluntad.
Como estoy cansada de perder, me dedicaré a no tener...
Si todo lo que dí no sirvió, entonces no tengo nada más para dar.
Quiero destruir mis esperanzas porque ellas me aniquilan.
Debería dejar de creer, debería resignarme y no intentar más nada.
Mi vida se resume en un sinfín de intentos y el mismo número de fracasos.
Entonces, no quiero nada.
Solamente mi soledad y mis fantasmas, y herirme si quiero,
amarme si puedo, pero no depender de nada ni nadie.
Y que nada ni nadie dependa de mí, ni de mi voluntad.
Como estoy cansada de perder, me dedicaré a no tener...
viernes, 3 de enero de 2014
En cada rincón de mis recuerdos te buscaré incesantemente, para encontrar los restos de mi infancia que se fueron contigo...
No puedo jactarme de ninguna madurez.
La vida me ha empujado y arrastrado hasta donde estoy.
Yo sólo me dediqué a sobrevivir.
Todavía puedo visualizar como un espejismo su inocencia.
Tristemente la ha perdido, junto con la ternura que inundaba sus ojos.
La rigidez comprime ahora su cuerpo.
Su mente se esfuerza con tenacidad en no recordar nada de su historia.
Yo lo miro desde lejos, como dejándolo ir.
Pero los dos sabemos, que si me quedo en la orilla es porque espero su regreso.
No puedo jactarme de ninguna madurez.
La vida me ha empujado y arrastrado hasta donde estoy.
Yo sólo me dediqué a sobrevivir.
Todavía puedo visualizar como un espejismo su inocencia.
Tristemente la ha perdido, junto con la ternura que inundaba sus ojos.
La rigidez comprime ahora su cuerpo.
Su mente se esfuerza con tenacidad en no recordar nada de su historia.
Yo lo miro desde lejos, como dejándolo ir.
Pero los dos sabemos, que si me quedo en la orilla es porque espero su regreso.
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