Estoy vacía, seca.
Si todo lo que dí no sirvió, entonces no tengo nada más para dar.
Quiero destruir mis esperanzas porque ellas me aniquilan.
Debería dejar de creer, debería resignarme y no intentar más nada.
Mi vida se resume en un sinfín de intentos y el mismo número de fracasos.
Entonces, no quiero nada.
Solamente mi soledad y mis fantasmas, y herirme si quiero,
amarme si puedo, pero no depender de nada ni nadie.
Y que nada ni nadie dependa de mí, ni de mi voluntad.
Como estoy cansada de perder, me dedicaré a no tener...
martes, 14 de enero de 2014
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