En cada rincón de mis recuerdos te buscaré incesantemente, para encontrar los restos de mi infancia que se fueron contigo...
No puedo jactarme de ninguna madurez.
La vida me ha empujado y arrastrado hasta donde estoy.
Yo sólo me dediqué a sobrevivir.
Todavía puedo visualizar como un espejismo su inocencia.
Tristemente la ha perdido, junto con la ternura que inundaba sus ojos.
La rigidez comprime ahora su cuerpo.
Su mente se esfuerza con tenacidad en no recordar nada de su historia.
Yo lo miro desde lejos, como dejándolo ir.
Pero los dos sabemos, que si me quedo en la orilla es porque espero su regreso.
viernes, 3 de enero de 2014
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