sábado, 19 de enero de 2019

Vitoria viajando

"El viaje es siempre para adentro.
Bienvenid@ a bordo!"

Hoy me levanté pensando en escribir.
Me senté y me dí cuenta que quería decir más de lo que sucede o simplemente, lo que sucede, excede cualquier conjunto de palabras.
Aún así insisto.
Creo en la magia de las palabras.

Me encuentro con vos por todos lados.
Hace rato no te busco, ni te evito.
Igual te encuentro por todos lados.
Hay relaciones que son mías,
como el fuego, los tambores,
la tierra, el cuerpo, los árboles.
Mi memoria, mi deseo.
Admito que muchas veces
recurro al recuerdo
al invento de algo que no sucedió.
Otras veces estoy viajando
y aparecen distintos carteles con tu nombre.
De golpe, en cualquier lado,
sin lógica lineal,
me los choco, se interponen,
me interpelan, se ríen.
Imagino de hecho tu rostro
riéndose del absurdo de estar en cualquier lado
viendo carteles con tu nombre.
La flasho no te voy a mentir,
hasta fantaseo con la idea de saber
si en ese instante preciso del encuentro con el cartel,
vos estarás pensando en mí o algo así,
chocandote algo que me recuerde,
por qué no un cartel con mi nombre.
Sí, es raro lo que pienso
y parece un poco obsesiva la idea,
pero a veces sucede
y ahí no entiendo nada.
Cuando es real, cuando de verdad sucede, me perturba un poco más.
Es muy difícil vivir con el miedo al propio deseo.
Difícil y un embole.
Te extraño un poco
o extraño la sensación de tener tu cuerpo cerca,
que es distinta a tener cerca otros cuerpos.
No quiero cambiarte nada,
quiero estar cerca tuyo,
sintiendo la vertiginosidad del cosquilleo interno.
Que sean tus brazos las ramas enredadas que tocan el cielo.

Me llaman los tambores a encenderme el fuego del centro.
Estrella amarilla autoexistente,
que brillen tus días,
los de los pies besando la tierra,
sucios y callosos de tanto andar, bailar, buscar.
Me llaman los ancestros
a vivirme el agua del pecho
para dejarme fluir y dar saltos
al vacío, al encuentro,
a escurrirme,  a encauzarme.
Me llaman a la potencia,
al misterio de no saber,
a la osadía de hacer visible lo negado,
a perderle el miedo al deseo.
A estar.

15 de enero de 2019
Los verdes son vívidos
el follaje es tupido
La tierra mansa y fértil.
Humedad y sonido constante
del agua golpeteando las chapas.
El silencio de la soledad
escucha lo interno,
revuelve recuerdos, actualiza,
desanda la memoria,
sintoniza la calma,
la no respuesta,
la llegada al espacio nuevo.
Hay una fiera dentro mío
Salvaje, vital, hambrienta,
sabia, rebelde, miedosa, alerta.
Rastreo tu olor por toda la casa
Busco saberte, adivinarte, acercarte.
Me busco laberinto,
entre lo que siento, pienso, digo, vivo.
Entre deseos, ropa, papeles, ollas, cubiertos,
piedras, árboles, telarañas, pelos, sábanas.

Te recreo y no te veo
Te hago a mi gusto y ya no sos
No te recuerdo, te invento
Y esa es la melancolía
El magnetismo me seduce
Y me encuentro amando
más al escenario que a vos
O sos el escenario
O soy yo
Tengo mis secretos escondidos
Sé las cosas antes que sucedan
Pero no es magia
Magia son los cuerpos dandosé
Magia es el cosquilleo interno
Magia es el tiempo trastocado por la piel
Magia es la naturaleza toda
En su despliegue descomunal y armónico
Saber antes de sucederse es simplemente
Sentir la pulsión por nacerme
Parirme,  tenerme, vivirme, amarme.

Si es una obsesión, entonces la sigo hasta agotarme.
El miedo a la obsesión, es peor que la obsesión misma.
Hay un cotorrerío infernal, pero desde tu habitación no se escucha.
Ahí adentro hay magia, hay rincones que parecen un templo sagrado y reconozco que hay rincones tuyos así: sagrados.
Lo que acepto y me gusta de mí, lo veo en vos y qué quilombo.
Estoy enamorada, como me enamoraba a los 15 pero con datos más contundentes.
Me gustas todo, menos cuando no me das bola. En realidad me gustas igual, pero quiero que me des bola.
Estar en esa de la bobera amorosa.
Con vos, con vos, con vos.
[encuentro signos por todos lados]

Que cada une hace lo que puede
lo que quiere, lo que elige.
Que cada lugar es único,
es una posibilidad entre tantas vertientes.
Que nadie puede juzgar tus decisiones,
ni tu cuerpo, ni tu mente.
Que para bailar, para danzar
hay que sentirse plenamente.
Conocer dónde está el impulso
que te mueve, que te habita,
que te despierta, que te enciende.

4 de octubre del 2019