miércoles, 20 de mayo de 2015



No da igual.
Posarse en unos ojos y dejar traslucir algo más que un instante de visiones apartadas.
Permanecer y regalar el tiempo de diálogos desconocidos, para adentrarse en los sonidos que se entregan.
Dejar provocar al tacto los sentidos, construir la intimidad de los lugares escondidos para dar luz a los abismos.

No da igual.
Apelar al un silencio lapidario, justificarse en ausencias desentendidas y recrearse en etiquetas sin identidad.
Volverse impenetrable tras facetas divertidas y aislar los gestos que desnudan el costado frágil que es negado.
Levantar los muros del orgullo y quedar a la espera de embarcaciones hechas por otros.

No, no da igual.




jueves, 7 de mayo de 2015

No fui hecha para llevar ira,
ahora me habita un rincón y la desprecio.
Si alguien pudiera adivinar al mirarme, que sólo necesito un abrazo dispuesto a recibir la ternura de mi inocencia.
Me olvido las palabras, voy un paso adelante sin poder permanecer en este estado de ansiedad que me consume.
Todo transcurre tan deprisa y yo esperando no se qué, esperando todo eso que no existe.
Los que han pasado, sólo han pasado y envidio su capacidad de reconstruirse. Mientras estoy anclada en esos tiempos, anclada en las grietas pasajeras sin poder dar el salto al otro lado.
Sueño a cada instante con ese espacio que me acobije.


4 de octubre del 2019