lunes, 7 de diciembre de 2015
INCORPO
-¿Por qué escribís tanto?
-Porque no todo se escribe.
-¿Escribís sobre la ausencia?
-Al contrario, escribo sobre la presencia.
-¿Cuál es esa presencia?
-Hay cosas que sólo se explican cuando suceden. Para las que no existen nombres.
-Si no lo podés nombrar, no existe.
-Pero... es demasiado grande lo que no existe.
-Entonces hay que crear...
-En eso vivo.
domingo, 29 de noviembre de 2015
ORIGEN II
Quiero hacerme belleza con el mundo.
Desdibujarme, despersonalizarme: nada que se pueda decir.
Una ambición: fundirme en la eternidad de la respiración.
Ser espejo,
ser verdad,
ser la estética de todo lo encarnado.
Ser la fuerza de la acción,
la libertad de los que confluyen.
Trascender los espacios,
ser espacio,
universo infinito,
sin destino,
ni mención.
Abro las puertas,
la piel,
los ojos,
los caminos,
lo escondido.
Abro la vida al vivir.
Allá donde comenzaron y murieron las obsesiones.
(estoy tan cerca, estoy en el momento, estoy tan lejos...)
Sentirse extraña, sin negación
Llegar al extremo de la fragilidad.
Sé: encarna la fuerza vital.
Tantas determinaciones,
tantos conceptos...
La simpleza puesta acá,
no adelante, no en ningún lado.
Acá, impregnada,
siendo, realizándose, habitando,
pidiendo por todos los medios,
hablando a todo momento,
tornándose causa y efecto,
siendo fundamento, medio y fin.
Todo para decir simplemente:
Necesito un abrazo.
No cualquier abrazo, un abrazo.
Uno sólo, sin sujeto, sin sombra,
sin referente, sin dueño.
Necesito hacer abrazo,
con el cuerpo, con la energía, con las sutilezas,
con todo lo que flota, con todo lo que respira.
Necesito ser abrazo
con la vida y su espiral en proceso.
ORIGEN
Hay magnetismos que te llevan al reencuentro
y repulsiones que los desenlazan.
Allí habita el misterio, donde bucear es perderse y encontrarse.
Desconocer los motivos,
abrazar la ignorancia, ser todo eso que no se sabe.
Hablemos de los pájaros y su libertad,
de la plantas y sus raíces,
de los gatos y su instinto,
de los demás y sus deseos,
de nosotros y nuestras necesidades.
Yo también hablé sin saber nada.
Es fácil hablar sin decir.
Y yo también lo hice, lo hago y lo haré.
Aunque no quiera.
Y reniegue, revise, intente, evite y modifique.
Se confunden y aciertan cuando disparan sobre mí
un montón de mierda sobre la fortaleza y la superación.
Donde algunos ven valor en mi desprejuicio, yo veo consecuencia.
Nunca me atrevería a enjuiciar a nadie más que a mí misma.
Aunque lo haga, como hablar sin decir.
¿Quién soy para juzgarme?
Mi vida es la observación, la búsqueda y el interminable aprendizaje.
Si ya se han superado los límites del horror y el espanto.
No nos queda más que volver a mirarnos,
no queda más retorno que al origen.
y repulsiones que los desenlazan.
Allí habita el misterio, donde bucear es perderse y encontrarse.
Desconocer los motivos,
abrazar la ignorancia, ser todo eso que no se sabe.
Hablemos de los pájaros y su libertad,
de la plantas y sus raíces,
de los gatos y su instinto,
de los demás y sus deseos,
de nosotros y nuestras necesidades.
Yo también hablé sin saber nada.
Es fácil hablar sin decir.
Y yo también lo hice, lo hago y lo haré.
Aunque no quiera.
Y reniegue, revise, intente, evite y modifique.
Se confunden y aciertan cuando disparan sobre mí
un montón de mierda sobre la fortaleza y la superación.
Donde algunos ven valor en mi desprejuicio, yo veo consecuencia.
Nunca me atrevería a enjuiciar a nadie más que a mí misma.
Aunque lo haga, como hablar sin decir.
¿Quién soy para juzgarme?
Mi vida es la observación, la búsqueda y el interminable aprendizaje.
Si ya se han superado los límites del horror y el espanto.
No nos queda más que volver a mirarnos,
no queda más retorno que al origen.
ANTES DEL RUIDO
Campos conocidos, proclamando autocontrol.
Descuidos permitidos que trae el alba con su calor.
Confianza ciega de lo inalterable.
Pretensiones de antesala al sol.
Luz que encandila un ápice a la emoción.
Contra-adicción de ir sin despegar.
Infortunio ante la soledad.
Oportunidad de iluminar.
Recuento de los recuerdos vacíos.
Impronta de lo que no fue.
Momento clave para dejar ser.
Prueba de amor propio, otra vez.
Descuidos permitidos que trae el alba con su calor.
Confianza ciega de lo inalterable.
Pretensiones de antesala al sol.
Luz que encandila un ápice a la emoción.
Contra-adicción de ir sin despegar.
Infortunio ante la soledad.
Oportunidad de iluminar.
Recuento de los recuerdos vacíos.
Impronta de lo que no fue.
Momento clave para dejar ser.
Prueba de amor propio, otra vez.
DURANTE EL RUIDO
Querrán todo, querrán más: serán nada.
Euforia veloz, intimidades autómatas,
contacto aislado, descarga sin pulsión.
Accidente del desuso, inconvenientes por reacción,
amenazas inminentes, límites sin perdón.
Almas desperdigadas, cuerpos impermeables,
miradas sin proyección, anestesia por vocación.
En los rincones vulnerables, nada es tan original.
Ofrecer el despojo:la única revolución.
Euforia veloz, intimidades autómatas,
contacto aislado, descarga sin pulsión.
Accidente del desuso, inconvenientes por reacción,
amenazas inminentes, límites sin perdón.
Almas desperdigadas, cuerpos impermeables,
miradas sin proyección, anestesia por vocación.
En los rincones vulnerables, nada es tan original.
Ofrecer el despojo:la única revolución.
viernes, 27 de noviembre de 2015
DESPUÉS DEL RUIDO
Las capas cayeron una a una,
se reinicia la novedad primera.
La enfermedad: no habitar.
se reinicia la novedad primera.
La enfermedad: no habitar.
Las proyecciones se aniquilaron
por esencia determinista.
La droga de alto consumo: pensar.
por esencia determinista.
La droga de alto consumo: pensar.
Era el ocaso más hermoso,
como contradicción intrínseca.
Era la ausencia en consecuencia,
como contradicción implícita.
como contradicción intrínseca.
Era la ausencia en consecuencia,
como contradicción implícita.
domingo, 8 de noviembre de 2015
Miserable
A decir verdad, me siento miserable.
Lo suficiente para dolerme.
Los veo convencidos
y no importa si lo están,
porque los veo.
Me siento miserable,
pensando en cuánto pongo,
cuánto quisiera, cuánto podría,
cuánto debería, cuánto creo y cuánto importa.
Sé que las respuestas son mías.
Intuyo que estoy siendo miserable conmigo misma.
Nunca me creo todo lo que digo.
Dudo de los que lo hacen.
Aunque a veces los envidio.
Sé que podría hacerlo,
esa sería mi sentencia.
Probablemente ésta también sea una sentencia,
pero me hace sentir viva.
Ahí vuelvo a cero.
Sentirme miserable, me empuja.
Necesito sentirlo.
Sobre eso dudo, estoy buscando otra forma.
Desesperadamente busco otra forma.
La ansiedad me ciega y es la batalla más difícil.
Quiero esperar, poder esperar, dejar ser,
pero la acción, ella depende de mi decisión.
Siempre me queda la intriga de qué decido, cuando decido.
¿Qué decidí antes?
Se me aparecen una tras otras imágenes repetidas,
distorsionadas o no, quién sabe.
¿Qué dejé cuando decidí dejar?
¿Qué elegí cuando supuse elegir?
¿Qué hago cuando creo hacer?
¿Qué puedo cuando digo poder?
¿Qué escribo cuando intento decir?
Me aferro a mi intuición,
por el sólo hecho de aferrarme a algo.
Sé que vas a venir
y aunque lo sepa e intente prepararme
no hay prevención que me salve
del miedo que me da tu cercanía
y ser ante ella, una miserable.
Lo suficiente para dolerme.
Los veo convencidos
y no importa si lo están,
porque los veo.
Me siento miserable,
pensando en cuánto pongo,
cuánto quisiera, cuánto podría,
cuánto debería, cuánto creo y cuánto importa.
Sé que las respuestas son mías.
Intuyo que estoy siendo miserable conmigo misma.
Nunca me creo todo lo que digo.
Dudo de los que lo hacen.
Aunque a veces los envidio.
Sé que podría hacerlo,
esa sería mi sentencia.
Probablemente ésta también sea una sentencia,
pero me hace sentir viva.
Ahí vuelvo a cero.
Sentirme miserable, me empuja.
Necesito sentirlo.
Sobre eso dudo, estoy buscando otra forma.
Desesperadamente busco otra forma.
La ansiedad me ciega y es la batalla más difícil.
Quiero esperar, poder esperar, dejar ser,
pero la acción, ella depende de mi decisión.
Siempre me queda la intriga de qué decido, cuando decido.
¿Qué decidí antes?
Se me aparecen una tras otras imágenes repetidas,
distorsionadas o no, quién sabe.
¿Qué dejé cuando decidí dejar?
¿Qué elegí cuando supuse elegir?
¿Qué hago cuando creo hacer?
¿Qué puedo cuando digo poder?
¿Qué escribo cuando intento decir?
Me aferro a mi intuición,
por el sólo hecho de aferrarme a algo.
Sé que vas a venir
y aunque lo sepa e intente prepararme
no hay prevención que me salve
del miedo que me da tu cercanía
y ser ante ella, una miserable.
martes, 3 de noviembre de 2015
Hubo un tiempo, lo recuerdo.
Había una niña carente de voz y vos.
No había espacio para decir,
entonces había que tragar.
Ella tragaba, recuerdo.
Todos conocen el final ineludible.
La explosión llegó
y brotaron desenfrenadamente
los años de mutismo hechos canción.
Abracé a esa niña, recuerdo.
Lloramos juntas el dolor del abandono,
ya no de alguien sino de nosotras mismas.
Nos hicimos una.
Mujer, sí.
Identidad: no hay falencia que no te constituya.
Pero ahora,
ahora es exceso.
Recuerdo cuando no podía hablar.
Pero ahora, ahora que puedo, es exceso.
Ahora no quiero hablar más.
(Siempre la jodida contradicción)
¿Para qué? ¿Por qué?
No quiero hablar, no así.
Me aburrí de las palabras.
Se usan tanto...
Exceso.
Y escribo, exceso.
Y también me aburro, exceso.
Pero hablar, hablar es distinto.
Y yo me aburrí.
No quiero escucharte,
no es que no me interese, por favor.
Pero no así.
No quiero hablarte,
no es que no me interese, por favor.
Pero no así.
Exceso.
No hace falta, te juro que no.
No hagas caso a éstas palabras,
a ninguna palabra.
Sólo te pido que me veas
sin temor, sin barreras,
que me veas sin excesos.
No es que vayas a ver gran cosa, ni tan poca.
Vas a ver lo único que tengo para dar.
No me interesa usar las palabras para esconderme,
pero es inevitable, ya sabés...
Las palabras no son, las palabras dicen.
Y yo no quiero que digas que me tocás.
Yo quiero que me toques.
Y quiero por supuesto, tocarte también.
(sé que nos tocamos, pero ponemos las palabras en el medio: exceso)
Había una niña carente de voz y vos.
No había espacio para decir,
entonces había que tragar.
Ella tragaba, recuerdo.
Todos conocen el final ineludible.
La explosión llegó
y brotaron desenfrenadamente
los años de mutismo hechos canción.
Abracé a esa niña, recuerdo.
Lloramos juntas el dolor del abandono,
ya no de alguien sino de nosotras mismas.
Nos hicimos una.
Mujer, sí.
Identidad: no hay falencia que no te constituya.
Pero ahora,
ahora es exceso.
Recuerdo cuando no podía hablar.
Pero ahora, ahora que puedo, es exceso.
Ahora no quiero hablar más.
(Siempre la jodida contradicción)
¿Para qué? ¿Por qué?
No quiero hablar, no así.
Me aburrí de las palabras.
Se usan tanto...
Exceso.
Y escribo, exceso.
Y también me aburro, exceso.
Pero hablar, hablar es distinto.
Y yo me aburrí.
No quiero escucharte,
no es que no me interese, por favor.
Pero no así.
No quiero hablarte,
no es que no me interese, por favor.
Pero no así.
Exceso.
No hace falta, te juro que no.
No hagas caso a éstas palabras,
a ninguna palabra.
Sólo te pido que me veas
sin temor, sin barreras,
que me veas sin excesos.
No es que vayas a ver gran cosa, ni tan poca.
Vas a ver lo único que tengo para dar.
No me interesa usar las palabras para esconderme,
pero es inevitable, ya sabés...
Las palabras no son, las palabras dicen.
Y yo no quiero que digas que me tocás.
Yo quiero que me toques.
Y quiero por supuesto, tocarte también.
(sé que nos tocamos, pero ponemos las palabras en el medio: exceso)
domingo, 18 de octubre de 2015
viernes, 16 de octubre de 2015
ETERNO
Tu legado nos excede a los dos. Hay una herencia metafísica, desconocida para el lenguaje de las palabras. Quizá por eso vago en otro decir, para encontrarte vivo dentro del mundo.
Festejo tu renacer, en cada gesto, en un nuevo instante de lucidez, en las nuevas síntesis, en cada sentimiento de injusticia, en las luchas sin causas perdidas.
Sos el desafío y la tranquilidad más grande que me encarna.
Sos acá, allá y en cada partícula en constante mutación.
Al verme verás...
Hay una trayectoria independiente al tiempo.
No podés hallar en ellas más que recuerdos.
Sólo al verme, verás que ya no estoy, ya no soy.
Desconocerás mis rasgos y aún más, mis gestos.
Ya no hay algo predecible, ya no soy.
Comprendo tus ansias, pero están lejos de alcanzarme.
Ya no podrás oírme, ya no soy.
Puedo entender tus esfuerzos por traerme.
Aún así, no hay nada que traer, ya no estoy.
Percibo tus manos inquietas por tocarme.
No existe materia tal a la que puedas llegar, ya no estoy.
Me fui antes, mucho antes que vos.
Te invité, pero te quedaste
y desde allá desplegás argumentos a destiempo.
No te gastes.
Ya no soy, ya no estoy.
jueves, 15 de octubre de 2015
AMANECER, FLORECER
Suena la alarma (siempre es fea la alarma). Después de unos movimientos automáticos y sorprendentemente certeros logro silenciarla. Me hago un bollito de costado, como si en esa posición estuviera a salvo de toda objeción, desde allí intento traer a la conciencia alguna imagen perdida de las historias que tejió el descanso.

Luego de un instante breve me siento al borde de la cama (sé que si no es breve, vuelvo a dormirme), Hago unos arcos laterales que hacen explotar un montón de burbujitas a lo largo de toda mi columna, muevo el cuello, dejo caer mi cabeza pesada. Comenzó el ritual.
A veces me quedo mirando el placard pensando cómo vestirme, casi siempre recurro a lo último que dejé tirado.
Mi habitación es muy chica, pero es ese espacio que funciona de refugio y donde todo habla de mí. Habitación, habitar, hábitat. Hay una cortina fucsia, casi roja por su intensidad, que tiñe la luz y deja al lugar en un tiempo incierto, es uno de mis detalles preferidos.
Hay muchas fotos, en las paredes, en portarretratos. Frases, escritos, también pegados o colgando de una lámpara. También tengo regalos: una pintura, una talla, un adorno hecho con lanas, más adornos, almohadones... Arriba del placard (en verdad es un escobero) van a parar los libros, papeles, fotocopias y objetos de todo tipo sin destino certero.
Siempre la miro con cariño, como si fuera una muestra del hogar que anhelo construir.
Corro la cortina para que entre la claridad, sea con cielo límpido o borroso por las nubes, amo que entren los destellos de la naturaleza a mi espacio.
Las mañanas se convirtieron en un momento imprescindible y mágico. Es la antesala necesaria para salir al mundo y con-vivir-lo.
Apenas cruzo la puerta hacia el pasillo que dirige al comedor, corre a hacerse oír Tricolor, las más habladora, chillona y revoltosa de las tres gatas y un gato que animan la casa (él es el único macho, a veces le digo "Cacho Castaña"). Les doy de comer mientras pongo la pava para los mates obligados.
Cuando se calman las corridas y los gritos felinos, me siento y me dispongo a la tranquilidad del desayuno. Por lo general dejo al silencio impregnar el momento, soy de las que no soportan muchos ruidos recién despierta. Una vez terminado el ritual puedo salir al encuentro con el mundo exterior.
Ya todo tiene color, humor, olor, cadencia.
domingo, 11 de octubre de 2015
Para la cartera del caballero y el bolsillo de la dama:
Dame aire sin respuestas
Trastocame las ideas
Cultivame dudas que florezcan
Haceme espacio para recrear
Tocame las fibras íntimas
No seas cómplice de la irrealidad
Mostrame tu lado frágil
Ofreceme más voz para gritar
Que el mundo se nos ríe
Y no tengo tiempo pa' gastar
Vibrame desde el centro
Dejame decirte que hoy hay más
No pretendas que te necesite
Mejor, dejate amar
martes, 6 de octubre de 2015
jueves, 1 de octubre de 2015
Permanente movimiento de integración
Partes inconclusas
Fragmentos en desconcierto
Lucidez que conmueve con su simpleza
Constante vaivén de las causas y azares
Comunión de saberse mortal y creador
Potencia de abrazar (abrasar) la vida
Sabiduría de habitar el ahora (único instante vital)
Calma ante la contemplación del propio ser
Festejo de los encuentros (infinitos)
Verdaderos puentes que invitan a viajar
Conjunción de los inventos cotidianos
Engranaje de algo mayor
Partes inconclusas
Fragmentos en desconcierto
Lucidez que conmueve con su simpleza
Constante vaivén de las causas y azares
Comunión de saberse mortal y creador
Potencia de abrazar (abrasar) la vida
Sabiduría de habitar el ahora (único instante vital)
Calma ante la contemplación del propio ser
Festejo de los encuentros (infinitos)
Verdaderos puentes que invitan a viajar
Conjunción de los inventos cotidianos
Engranaje de algo mayor
martes, 22 de septiembre de 2015
En algún momento caí en la trampa
Me cegué por ambiciosa
Confundiendo dolor con amor
Un largo tiempo pasé dormida
En algún momento desperté
Me senté a ver que pasaba
Vi un mundo que me llamaba
A decir algo más
Siendo parte de todo lo que agita vida
Fui tan miserable, pensé
Pero decidí no juzgarme
Para disponerme a crecer
Pido perdón por tanta anestesia
Por tanto tiempo invertido
Por tanta necedad
El amor, no tiene que doler
El amor, esa construcción
Que sólo construye
Me cegué por ambiciosa
Confundiendo dolor con amor
Un largo tiempo pasé dormida
En algún momento desperté
Me senté a ver que pasaba
Vi un mundo que me llamaba
A decir algo más
Siendo parte de todo lo que agita vida
Fui tan miserable, pensé
Pero decidí no juzgarme
Para disponerme a crecer
Pido perdón por tanta anestesia
Por tanto tiempo invertido
Por tanta necedad
El amor, no tiene que doler
El amor, esa construcción
Que sólo construye
martes, 15 de septiembre de 2015
Desaprendiendo todo lo aprendido (aprehendido)
Comprenderás la torpeza con la que intento acercarme
(No lo sabe, pero intento acercarme)
El tiempo se tensa, se estira
Quizás deje que se rompa
Quizás así deje las dudas
Sí, me cuesta saberte
y me cuesta buscarte
en medio de tanta incertidumbre
que la tejo yo misma
y ahí me enredo
me enredo buscando desenredarme
Me desapego de viejos patrones
y ahora tengo que accionar algo
algo distinto, algo nuevo, algo diferente
Algo, mínimo, ocurrente, vertiginoso
No sé si hay tiempo que se estire
No sé si hay alguien
Pero debo buscarlo,
voy a buscarlo
Voy a buscarte,
así:
lentamente, dudosa, confusa, torpe,
pero verdadera.
jueves, 20 de agosto de 2015
VOLVER A VIAJAR
Impregnando
lentamente
los rincones dormidos.
Despertando
con susurros
que trastocan
lo que suponía estanco.
Recorriendo
los lugares innatos.
Dejando
impresa la huella
del andar pausado.
Para poder bosquejar
en la piel los brazos (abrazos).
Para dibujar su sombra
y ponerle nombres que no sé.
lentamente
los rincones dormidos.
Despertando
con susurros
que trastocan
lo que suponía estanco.
Recorriendo
los lugares innatos.
Dejando
impresa la huella
del andar pausado.
Para poder bosquejar
en la piel los brazos (abrazos).
Para dibujar su sombra
y ponerle nombres que no sé.
miércoles, 19 de agosto de 2015
Antesala de un desencuentro
Podría construir las profecías más acertadas esta noche.
Nombrar cada uno de los sonidos
revelados ante la indiferencia.
Elegir las palabras
saliendo de su boca
y los oídos obviándolos.
Podría dibujar un mapa,
con los trazos justos,
con los recorridos gastados de sus pasos.
Determinar las estaciones
donde se dará una tregua
y las encrucijadas
cuando la duda quizás lo acorrale.
Puedo incluso, ver nítidamente
la secuencia de sus gestos:
primero su mirada esquiva,
luego su cabeza gacha,
seguido de una mueca en su comisura
parecida a una sonrisa resignada.
Las manos indecisas
entre el adentro y afuera
de los bolsillos del pantalón.
La cabeza inclinada levemente hacia un costado.
Recién ahí los ojos se clavarán en los míos,
pidiendo a gritos desesperados,
respuestas que no tengo.
Luego se irá con el cuerpo cansado
y la mente aturdida
(sabe que no podrá volver
y eso es lo único que lo perturba).
Sabe que el ruido se lo lleva
y que yo tras él,
cierro la última puerta.
jueves, 6 de agosto de 2015
La confusión trajo consigo, la mayor claridad.
(Los sucesos se manifiestan confusos, no sólo por el paso del tiempo, sino por los cambios que empujaron a la transformación de las emociones existentes.
Podría preguntarme que lo trae a éste lugar, pero sinceramente no me interesa.)
Encontrar la implacable certeza de lo muerto y del nuevo lugar fértil: no hay en la aparición, nada que me haga volver atrás.
Asumo las dudas de la fortaleza, asumo el juicio que no fue certero (no eran más que para sí mismo).
Asumo haber sido espejo, mostrando mucho más de lo que se quería y podía ver.
Lo asumo con alegría, y volvería a dar los mismos pasos, a cometer los mismos errores, a tener la misma fe.
Pude aprender, quise crecer, todo eso conforma lo que soy, fue mi manera de querer.
No me arrepiento, ni cargo culpas, la libertad es decisión.
Volvería a hacerlo, por mí.
viernes, 17 de julio de 2015
Tantas precauciones y tan escasos los seres apasionados, mágicos.
¿Cómo no aburrirme, si las realidades se vuelven tan predecibles?
Los discursos preventivos, absurdos en sí mismos, negadores de la novedad, de la gracia vital.
Si alguna vez dudé acerca de mis deseos, hoy estoy convencida de una sola cosa:
Busco incesantemente algo que movilice: la antesala de lugares desconocidos, allá donde abismarse y sentir el vértigo que da lo incierto.
¿Para qué quiero definiciones, si no es para romperlas? Si puedo mutar y transformarme a cada instante, siendo muerte y siendo vida que renace a cada momento fértil en algo nuevo.
¿Quién sabe? Casualidad o conspiración mística: El nombre que llevo, habla en éstas palabras, del recorrido de mis días y del fuego que me aviva y me consume hasta los finales y comienzos.
viernes, 10 de julio de 2015
"Sólo el amor con su ciencia nos vuelve tan inocentes..."
No se si pueda adivinarte, no se si quiera.
Ignoras a las contradicciones que me enfrentas,
y las deshaces tan simplemente, tan sólo con tu naturaleza.
Si mañana no estoy, todo sigue su transcurrir.
Surgió un alivio inesperado.
Si mañana no estás, todo sigue su transcurrir.
Pero si estás, te recibo. Si estoy, me recibes.
Los brazos no son más que compañeros.
Lo libre surge ahí, dónde no hay necesidades.
Sea lo que sea, mi vida y mis ganas fluyen.
miércoles, 24 de junio de 2015
Abrazo la ausencia de los días pasados y venideros.
Con eso construyo la imagen de lo desconocido.
Dejé de buscar en rostros ajenos, lo que resulta inefable
y sólo encuentro cuando miro hacia adentro.
Me reconozco en las falencias,
ellas me han dado mucho más que dimensiones vacuas.
Desestimo las promesas de los miserables.
Tanto como estimo los actos genuinos,
en donde se entrega un pedazo de alma en carne viva.
Si callo, no es por omisión.
Simplemente, dejé de creer en las palabras,
que todo lo nombran, todo lo etiquetan,
en un conjunto insulso que no roza ni cerca
a lo que siento y traspasa, ignorando los límites del cuerpo.
Con eso construyo la imagen de lo desconocido.
Dejé de buscar en rostros ajenos, lo que resulta inefable
y sólo encuentro cuando miro hacia adentro.
Me reconozco en las falencias,
ellas me han dado mucho más que dimensiones vacuas.
Desestimo las promesas de los miserables.
Tanto como estimo los actos genuinos,
en donde se entrega un pedazo de alma en carne viva.
Si callo, no es por omisión.
Simplemente, dejé de creer en las palabras,
que todo lo nombran, todo lo etiquetan,
en un conjunto insulso que no roza ni cerca
a lo que siento y traspasa, ignorando los límites del cuerpo.
lunes, 1 de junio de 2015
Todo lo que me es imposible nombrar,
está presente en ese espacio que se teje sin saberlo.
Del otro lado, los pies que acarician al viento
y al susurro de un sueño colectivo implorando realizarse.
está presente en ese espacio que se teje sin saberlo.
Del otro lado, los pies que acarician al viento
y al susurro de un sueño colectivo implorando realizarse.
Los sentidos trastocados y unos dedos perdidos explorando un sendero desconocido, con la certeza plena de un ciego que confía en las fascias más profundas.
Mientras tanto, me visitan sin asombro los halos conocidos.
Aún sabiendo que hacer con ellos, me quedo suspensa como si fuera la primera vez.
Aún sabiendo que hacer con ellos, me quedo suspensa como si fuera la primera vez.
Siempre es la primera vez.
Algo se hizo carne: Dejé de rascarme las cascaritas, pensé...
miércoles, 20 de mayo de 2015
No da igual.
Posarse en unos ojos y dejar traslucir algo más que un instante de visiones apartadas.
Permanecer y regalar el tiempo de diálogos desconocidos, para adentrarse en los sonidos que se entregan.
Dejar provocar al tacto los sentidos, construir la intimidad de los lugares escondidos para dar luz a los abismos.
No da igual.
Apelar al un silencio lapidario, justificarse en ausencias desentendidas y recrearse en etiquetas sin identidad.
Volverse impenetrable tras facetas divertidas y aislar los gestos que desnudan el costado frágil que es negado.
Levantar los muros del orgullo y quedar a la espera de embarcaciones hechas por otros.
No, no da igual.
jueves, 7 de mayo de 2015
No fui hecha para llevar ira,
ahora me habita un rincón y la desprecio.
Si alguien pudiera adivinar al mirarme, que sólo necesito un abrazo dispuesto a recibir la ternura de mi inocencia.
Me olvido las palabras, voy un paso adelante sin poder permanecer en este estado de ansiedad que me consume.
Todo transcurre tan deprisa y yo esperando no se qué, esperando todo eso que no existe.
Los que han pasado, sólo han pasado y envidio su capacidad de reconstruirse. Mientras estoy anclada en esos tiempos, anclada en las grietas pasajeras sin poder dar el salto al otro lado.
Sueño a cada instante con ese espacio que me acobije.
ahora me habita un rincón y la desprecio.
Si alguien pudiera adivinar al mirarme, que sólo necesito un abrazo dispuesto a recibir la ternura de mi inocencia.
Me olvido las palabras, voy un paso adelante sin poder permanecer en este estado de ansiedad que me consume.
Todo transcurre tan deprisa y yo esperando no se qué, esperando todo eso que no existe.
Los que han pasado, sólo han pasado y envidio su capacidad de reconstruirse. Mientras estoy anclada en esos tiempos, anclada en las grietas pasajeras sin poder dar el salto al otro lado.
Sueño a cada instante con ese espacio que me acobije.
martes, 14 de abril de 2015
Puentes en de-construcción.
En lo ínfimo,
aquél costado impenetrableal que adentro una consciencia desconocida.
Por el cuál escondo y oculto no se qué, para qué, por qué.
Los días recorren la vereda de en frente,
casi sin sentido, casi sin querer.
Porque los puentes se configuran y desfiguran
y todo en una medida de tiempo desmedida.
Desconozco los misterios que hay detrás de los encuentros,
como desconozco los caminos laberínticos del deseo en retiro.
Las palabras no alcanzan,
entonces sólo quedan las miradas despojadas de toda entidad.
Resuenan como olas los murmullos huérfanos,
arrastrando con ellos el vacío de toda causa y acción.
Para volver al intento de algo que reavive las fibras
y ponga a correr el anhelo en alguna dirección.
Del espejo de la soledad,
nacen las dudas más certeras
que invaden la inconsciencia de mis actos.
viernes, 3 de abril de 2015
Abrí los ojos y quisiera no haber salido del ensueño.
Tengo miedo a que ya no exista la transparencia.
Tengo miedo a la ceguera.
Creo que también estoy sufriendo del miedo a amar.
Y estás ahí sin saber que te miro, sin saber cómo te miro.
Estás ahí quizá, en un rincón sintiéndote pequeño,
mientras yo te miro y te veo grande, amplio, inquieto.
Resuena tu voz en un lugar que no imaginas,
remueve un río revuelto,
me encuentra con un rostro que había escondido.
Entonces, tengo miedo.
No doy un paso,
me quedo espiando algo de lo que dejes al descubierto,
seguro sin querer.
Empecé a extrañar y tengo miedo,
deseo con urgencia saberte, abrirme, embriagarme de tu sensatez,
descubrirte, emprender ese viaje llena de miedos e ignorarlos,
sabiendo que están ahí y que quizá nunca se vayan.
Pero deseo, desde el amor y es lo único que ofrezco.
martes, 10 de marzo de 2015
Le grito al cielo que no fue,
le digo que estoy viva.
Me niego a cargar las culpas
de las promesas incumplidas.
Ahora, a enfrentar el muro del delirio
y saberme mía.
Voy hacia la transformación
de los rincones escondidos.
Allá donde los días de sol
fueron perdidos.
Para tocar, lo intocable.
Para nombrar, lo innombrable.
Para dar vida, a la muerte que los habita.
Escucho el eco de una voz,
llamándome al retorno de la niñez.
¿Dónde estás?
¿A dónde vas?
le digo que estoy viva.
Me niego a cargar las culpas
de las promesas incumplidas.
Ahora, a enfrentar el muro del delirio
y saberme mía.
Voy hacia la transformación
de los rincones escondidos.
Allá donde los días de sol
fueron perdidos.
Para tocar, lo intocable.
Para nombrar, lo innombrable.
Para dar vida, a la muerte que los habita.
Escucho el eco de una voz,
llamándome al retorno de la niñez.
¿Dónde estás?
¿A dónde vas?
lunes, 2 de marzo de 2015
Un golpe más,
en la profundidad del alma.
Seguir enfrentando esta vida,
que me expone constantemente
a batallas para las que tengo que inventar
fuerzas inexistentes.
Quiero un respiro,
necesito un respiro.
Un abrazo,
sólo uno,
que me de paz.
Y sentir
al cerrar los ojos,
que nada más terrible puede pasar.
Esconder mi rostro en algún hueco
y por fin respirar,
aunque sólo sea un instante
que se evapore en mis recuerdos.
Dormir,
sumergirme en las profundidades de un sueño
sin frío, anestasiando todo el mal.
Sueño, sin principio ni fin,
sin tiempo ni memoria.
Sueño que sea bálsamo
y cure las heridas
de un golpe más...
en la profundidad del alma.
Seguir enfrentando esta vida,
que me expone constantemente
a batallas para las que tengo que inventar
fuerzas inexistentes.
Quiero un respiro,
necesito un respiro.
Un abrazo,
sólo uno,
que me de paz.
Y sentir
al cerrar los ojos,
que nada más terrible puede pasar.
Esconder mi rostro en algún hueco
y por fin respirar,
aunque sólo sea un instante
que se evapore en mis recuerdos.
Dormir,
sumergirme en las profundidades de un sueño
sin frío, anestasiando todo el mal.
Sueño, sin principio ni fin,
sin tiempo ni memoria.
Sueño que sea bálsamo
y cure las heridas
de un golpe más...
lunes, 23 de febrero de 2015
Instrucciones para un olvido obligado
Desde el comienzo del día se hace un diseño perfecto para olvidar.
Consiste en armar estrategias, finamente planeadas y pensadas.
Si surge el recuerdo, hay que abortarlo.
Cualquier indicio de melancolía que se vislumbre, se deserta para pasar a cualquier otra actividad que distraiga.
El autoconvencimiento es el arma más poderosa. Se repite como un mantra: "No, no, no y no".
Un buen argumento es indispensable para justificar el olvido y llevarlo a la acción.
También es necesario quitar cualquier remanente que haga referencia a lo que se quiere olvidar. Entonces se lleva a cabo la "limpieza".
Se corre el riesgo, en el afán de esconder, que se vuelva más insoportable.
Incluso lo hace en un primer período de tiempo. Luego, a medida que las horas y los días pasan, cesa un poco la ansiedad.
A veces sirve la sobredosis de recuerdos para volver a repetir el mantra con mayor intensidad: "NO, NO, NO Y NO".
Nada garantiza su efectividad, pero la confianza y la insistencia en el resultado esperado, ayuda a sostener distancia y a mantener aunque sea un rato la debilidad a salvo.
domingo, 15 de febrero de 2015
Del vacío y su proliferación
Por mucho tiempo creí que escribir sobre ciertas cosas era absurdo. Disponerme a poner en palabras mis ideas, mis valores, mi sentido de humanidad, mi relación con el mundo, carecía de sentido porque nada iba a cambiar los hechos concretos que pesan más que lo que se pueda decir de ellos.
Prefiero la acción a declamar. Porque no se hace de una vez y para siempre, el esfuerzo de enfrentarme con la contradicciones y cuestionarme es cotidiano y constante.
Pero hace días, siento la necesidad de expresarlo. Quizá para intentar ordenar algo del caos mental que me provoca vivir en una sociedad que hoy, percibo triste y vacía.
Nos veo expuestos al paradigma de la euforia, de la satisfacción instantánea, efímera, superficial.
Las cosas (personas-cosas) se consiguen y pasan con el menor esfuerzo posible, evitando cualquier cruce, intercambio y vínculo.
Qué nada del otro altere mi estructura, qué nadie ose cuestionar o desequilibrar mis verdades arraigadas. Qué nadie ponga en jaque mi seguridad, qué nada me haga sentir vulnerable o miedoso. Porque entonces hay riesgo, entonces me lleva a pensarme, a encontrarme conmigo mismo y forjar una identidad que no es inmutable, a la necesidad de construir constantemente nuevas bases.
Y no hay tiempo ni voluntad para hacer esfuerzos ¿Para qué? Si puedo conseguir y cambiar más rápido cuanto menos me involucre, cuanto más me sumerja en mis verdades.
Cuanta más soledad, menos riesgo, menos crecimiento, más espacios cerrados, más individualidades aisladas incapaces de comprometerse y de construir la vida.
Nos necesitamos, nadie es autosuficiente. Nos necesitamos para la felicidad, para cultivar el amor, en todas sus maneras y expresiones, para todas sus causas.
No hay escisión entre la manera en la que decido relacionarme con un otro (cualquiera sea la relación, aún cuando carezca de "título") y el mundo que deseo, los valores que digo tener o sostener.
¿Qué hace tener o no el derecho a manipular a otra persona? ¿Qué permite poder especular con los sentimientos de otro? ¿Quién da entidad para pasar por sobre la voluntad del otro y elegir por él a través de la mentira? ¿Quién habilita la censura o la posibilidad de manifestar o no, según "etiquetas", lo que agrada o desagrada?
No encuentro la manera de concordar con lo que se ha naturalizado. No puedo resignarme y dejarme arrastrar por la superficialidad y lo superfluo ofertado de manera constante. Pero en mi lucha, me reconozco vulnerable y quizá lo más difícil de encontrar sea el límite entre mantener a salvo mi fragilidad y sensibilidad, a riesgo de caer en lo mismo que critico y me espanta.
Si tan sólo pudiéramos percibirnos más y entender que las posibilidades se hallan, ni antes, ni después, sino en el instante preciso de encuentro, en el espacio común donde nos interpelamos mutuamente. Y hablo de encuentros reales, hablo de mirarnos, de sentir en carne propia el mundo del otro que también es mi mundo. Hablo de escuchar las palabras, los matices de la voz, de observar los gestos, de sentir la piel y la energía como máxima expresión de vida.
sábado, 7 de febrero de 2015
El día en que murió algo más que la tarde
Ese día moría algo más que la tarde.
De un suspiro triste concluyó su agonía.
El polvo arrastrado por los vientos de los viejos tiempos,
sepultó en la noche algo más que el sol.
Algo más que muerte, algo más de vida.
Sólo así resurge la blanca estela,
moviendo mareas, masas inquietas.
Allí se echa a viajar,
esperando a un débil rayo iluminar su sien.
lunes, 19 de enero de 2015
El invento de un deseo desconocido
Soy el invento de un deseo que desconozco.
He creado sobre mí un mundo mentiroso.
He creado sobre mí un mundo mentiroso.
Algo anhelo: la sensación de mirarme y verme a través de una presencia.
No puedo dar entidad a mis pensamientos, nombrarlos es tan inútil como no hacerlo.
¿Cómo saber si soy lo que creo ser?
¿Cómo pretender definir los sentimientos en algo tan pobre como la palabra?
La necesidad de comunicar, de trascender el límite del caos,
perece por pretencioso en el mismo instante que se dispone a nacer.
Sólo estoy buscando reconocerme, refugiarme aunque sea en un lapso de tiempo, en algo que me resulte real.
No hay encuentro con la verdad, sólo momentos que suponemos, son de lucidez.
Podría dar mil afirmaciones esta noche, pero mi debilidad no me permite ahora, crear y mentirme.
La única verdad propia (si existe, si la tengo, si es que "algo" tengo), es la carencia de toda verdad.
La ignorancia absoluta sobre cualquier deseo, pensamiento, sentimiento de ser.
De ahí en más no hay nada (o todo) que pueda decir.
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