Soy el invento de un deseo que desconozco.
He creado sobre mí un mundo mentiroso.
He creado sobre mí un mundo mentiroso.
Algo anhelo: la sensación de mirarme y verme a través de una presencia.
No puedo dar entidad a mis pensamientos, nombrarlos es tan inútil como no hacerlo.
¿Cómo saber si soy lo que creo ser?
¿Cómo pretender definir los sentimientos en algo tan pobre como la palabra?
La necesidad de comunicar, de trascender el límite del caos,
perece por pretencioso en el mismo instante que se dispone a nacer.
Sólo estoy buscando reconocerme, refugiarme aunque sea en un lapso de tiempo, en algo que me resulte real.
No hay encuentro con la verdad, sólo momentos que suponemos, son de lucidez.
Podría dar mil afirmaciones esta noche, pero mi debilidad no me permite ahora, crear y mentirme.
La única verdad propia (si existe, si la tengo, si es que "algo" tengo), es la carencia de toda verdad.
La ignorancia absoluta sobre cualquier deseo, pensamiento, sentimiento de ser.
De ahí en más no hay nada (o todo) que pueda decir.
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