miércoles, 27 de septiembre de 2017
PARA PERDER LA COSTUMBRE
Lo admito: tengo una particular fascinación por los detalles, por los pequeños gestos y atisbos.
Tomo las pistas, poso en ellas la lupa, busco ver más allá de lo que dicen y demuestran.
Cuando quiero acordar tengo que empezar a controlar la mirada, porque imagine usted que si el escudriñado lo advierte, ya no puedo espiar tranquila.
Ante el terror de ser descubierta en mi osadía, reprimo los movimientos, manejo los impulsos, me refreno.
Las muecas ¡cuidado con las muecas! ¡y con los ojos cuando miran de reojo! ¡las pestañas que aunque inmóviles, apuntan!
Los pies que no se encuentren todo el tiempo a su lado, tampoco que lo esquiven constantemente. Los brazos, las manos y el torso, los mantengo a una distancia prudente, que los abrazos aprieten lo suficiente.
Bien, tengo el cuerpo bajo control, mido los espacios, me muevo dócil, voy y vengo casi sin levantar sospechas.
Pero algo me delata y me desvela: se me vuelan las palabras, no emito sonido y si lo hago ¡siento que grito!
Ni siquiera puedo describir como percibo caer por dentro, en ese instante mudo, todas las armaduras y estrategias.
Hablar no puede ser tan difícil, pienso.
Vamos, decir algo ocurrente, un disparador interesante... ¿hacer una pregunta, un chiste o un comentario certero? ¡¿cómo saberlo si no manejo el lenguaje?!
Y ya sin salida, cuanto más me esmero, menos hablo y más me vendo.
Presa de mi propias reglas, dejo que el cansancio haga lo suyo y delator, suelte mis detalles: como quien pasa un papel por debajo de la mesa, como quien larga una risa perdida sin dirección aparente, como sin querer queriendo en el intervalo silencioso, se encuentren con su lupa y este juego cómplice, se abra nuevamente.
miércoles, 6 de septiembre de 2017
No seas trágicx, se mágicx
Me gusta ver magia en las personas.
Me gusta mirar en la magia de las personas.
Posarme un rato, recorrerla,
jugar a percibirla con todos y cada uno de los sentidos.
No me importa mucho su faceta utilitaria, aunque venga por añadidura.
A mí me gusta encontrarles la magia, fomentarles la magia.
Ir por la vida rastreando el tesoro
y con una linterna apuntar al pecho o a una rodilla,
a los ojos o a las pantorrillas y exclamar:
- ¡Oiga usted! ¡No se haga el distraído, ahí tiene una magia!
Aliméntela, cuídela, compártala,
úsela para crear, recrear, co-crear.
Úsela de luz para iluminar otras magias.
Difunda su magia, póngala a correr.
Póngale formas: algunas momentáneas, otras duraderas.
¡Viva su magia! ¡Mezcle su magia con otras magias!
¡Haga de su magia una magia mayor!
Inspira, inspirar la magia.
Ahí es donde lo utilitario no tiene cuestionamiento.
Ahí la causa y fundamento, ahí mismo la consecuencia.
En los períodos de sequía salga a buscar magias,
para nutrirse, para llenar de agua el pozo y hacer de la magia, la metáfora.
Me gustan los buscadores de magia.
Me gustan los magos y las magas.
Me gustan las personas mágicas.
Me gustan las personas magia.
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