al filo del vértigo en estado de alerta permanente
para no caer, para no levantarme.
Recuerdo que borré la memoria de los 7 años
por especulación creo que ahí nació el miedo.
En adelante se repite una constante,
un nunca saber, no poder definir.
Seguidilla por inercia, cueste lo que cueste.
La línea se quiebra cuando descubro la trampa.
Busco sacar la cabeza ante la mínima desesperación,
no me dejo sumergir, ni me meto al fondo a ver que hay.
Acto inconsciente,
con las manos temblando salen algunas palabras.
Atisbo y hallazgo.
Algo se desprende con voz partida,
tumbo el cuerpo boca abajo,
un sollozo lleno de ira.
Me abrazo, me acaricio,
me doy calma y consuelo en el duelo.
Ahí mismo donde nací,
sucede reconocer.
Expansión transversal,
tierra fértil,
casa,
manos,
árbol.
Subo al caos,
las luces me confunden.
Giro,
torsión,
elevación.







