lunes, 28 de mayo de 2018

Sobre el miedo a la locura

Caminar al borde del pozo,
al filo del vértigo en estado de alerta permanente
para no caer, para no levantarme.
Recuerdo que borré la memoria de los 7 años
por especulación creo que ahí nació el miedo.
En adelante se repite una constante,
un nunca saber, no poder definir.
Seguidilla por inercia, cueste lo que cueste.
La línea se quiebra cuando descubro la trampa.
Busco sacar la cabeza ante la mínima desesperación,
no me dejo sumergir, ni me meto al fondo a ver que hay.
Acto inconsciente,
con las manos temblando salen algunas palabras.
Atisbo y hallazgo.
Algo se desprende con voz partida,
tumbo el cuerpo boca abajo,
un sollozo lleno de ira.
Me abrazo, me acaricio,
me doy calma y consuelo en el duelo.


Ahí mismo donde nací,
sucede reconocer.
Expansión transversal,
tierra fértil,
casa,
manos,
árbol.
Subo al caos,
las luces me confunden.
Giro,
torsión,
elevación.














jueves, 10 de mayo de 2018

Gris


Empezando por tus palabras
ellas no determinan nada.
Al otro lado mis oídos tercos
ellos insisten en escuchar para de agarrarse algo.
Amor gris, opaco, melancólico,
sin terminar de morir ni atreviéndose a salir.
Gris el cielo que no se abre y nos da la lluvia incesante.
Ni frío ni calor.
Duermo gris
ni tan profundo, ni tan fácil de salir.
Gris camino y transito,
en el medio de algo,
en medio de otra cosa: no distingo.
Gris monotonía
transcurrir de los días siempre igual,
siempre lo mismo.
Voluntad a medias,
sesgada, en cuentagotas,
parcial, indefinida: gris.
Masa blanda, amorfa,
homogénea, mojada,
empapada, indiscernible.
En el caos de las ficciones monetarias,
las verdades de hambre real,
crujen en los estómagos,
duelen en los pies desnudos,
en los cerebros con necesidades insoportables.
Se confunden, se mezclan, se apaciguan,
no estallan, no paran, no dejan, no toman,
es desidia involuntaria.
Todo pegado:
los autos, el asfalto,
el agua de lado a lado, el barro afuera y adentro,
la sábanas y el aliento, la ropa al cuerpo,
las voces y los quejidos,
los puñales y los cumplidos.

Todo
pegado,
menos vos
y yo.

8 de mayo de 2018

Los días son ajenos y las sombras se retuercen.
La humedad lo impregna todo: la tierra, tus manos, el pelo, la respiración, los poros, el sexo.
Veo la piel deslizar en el barro y no comprendo como es que por fuera de esa esfera de belleza terrenal, el mundo se cae a pedazos vaticinando el desastre.
Doble consciencia, todo el tiempo.
Entre la inocencia de quien ama y las estrategias de quien se cuida.
Las horas perpetuas de la noche tranquila, del fuego ardiendo apacible y el silencio haciendo eco de las pulsaciones internas.
El campo a cielo abierto despejado, uniendo el horizonte en una sola linea que se fuga infinita.
Tu cuerpo, un sólo flujo de energía viajando exactamente a ocupar los lugares vacíos, escurriendosé sin vacilar, con suave determinación.
Estoy sentada sobre un tronco húmedo, como la tierra, tus manos, el pelo, la respiración, los poros y el sexo.
Pasmada de admiración al observar y sentir los fluidos del placer estético de la contemplación.
Aunque esté ocupando un lugar por dentro, algo se escapa y juego al vaivén de estar y no estar, de expandirme y ser una nimiedad.

4 de octubre del 2019