viernes, 3 de abril de 2015

Abrí los ojos y quisiera no haber salido del ensueño.
Tengo miedo a que ya no exista la transparencia.
Tengo miedo a la ceguera.
Creo que también estoy sufriendo del miedo a amar.

Y estás ahí sin saber que te miro, sin saber cómo te miro.
Estás ahí quizá, en un rincón sintiéndote pequeño,
mientras yo te miro y te veo grande, amplio, inquieto.
Resuena tu voz en un lugar que no imaginas,
remueve un río revuelto,
me encuentra con un rostro que había escondido.
Entonces, tengo miedo.
No doy un paso, 
me quedo espiando algo de lo que dejes al descubierto, 
seguro sin querer.
Empecé a extrañar y tengo miedo,
deseo con urgencia saberte, abrirme, embriagarme de tu sensatez,
descubrirte, emprender ese viaje llena de miedos e ignorarlos,
sabiendo que están ahí y que quizá nunca se vayan.
Pero deseo, desde el amor y es lo único que ofrezco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

4 de octubre del 2019