Le grito al cielo que no fue,
le digo que estoy viva.
Me niego a cargar las culpas
de las promesas incumplidas.
Ahora, a enfrentar el muro del delirio
y saberme mía.
Voy hacia la transformación
de los rincones escondidos.
Allá donde los días de sol
fueron perdidos.
Para tocar, lo intocable.
Para nombrar, lo innombrable.
Para dar vida, a la muerte que los habita.
Escucho el eco de una voz,
llamándome al retorno de la niñez.
¿Dónde estás?
¿A dónde vas?
martes, 10 de marzo de 2015
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