Hay magnetismos que te llevan al reencuentro
y repulsiones que los desenlazan.
Allí habita el misterio, donde bucear es perderse y encontrarse.
Desconocer los motivos,
abrazar la ignorancia, ser todo eso que no se sabe.
Hablemos de los pájaros y su libertad,
de la plantas y sus raíces,
de los gatos y su instinto,
de los demás y sus deseos,
de nosotros y nuestras necesidades.
Yo también hablé sin saber nada.
Es fácil hablar sin decir.
Y yo también lo hice, lo hago y lo haré.
Aunque no quiera.
Y reniegue, revise, intente, evite y modifique.
Se confunden y aciertan cuando disparan sobre mí
un montón de mierda sobre la fortaleza y la superación.
Donde algunos ven valor en mi desprejuicio, yo veo consecuencia.
Nunca me atrevería a enjuiciar a nadie más que a mí misma.
Aunque lo haga, como hablar sin decir.
¿Quién soy para juzgarme?
Mi vida es la observación, la búsqueda y el interminable aprendizaje.
Si ya se han superado los límites del horror y el espanto.
No nos queda más que volver a mirarnos,
no queda más retorno que al origen.
domingo, 29 de noviembre de 2015
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