lunes, 1 de febrero de 2016

Te deseo...

Que las raíces no sean nudos,
sino proyección a lo profundo.
Que el vuelo no sea dispersión,
sino expansión al mundo.
Que el cuerpo no sea encierro,
sino hogar de lo fecundo.
Que los días, los momentos, los instantes, 
no sean quemados para llegar,
sino que sean en sí mismos el lugar donde estar.

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4 de octubre del 2019