miércoles, 18 de abril de 2018

A veces mansa y dócil, sumisa a la fuerza.
Maleable, blanda, permeable, discreta.
Contundente, rígida, tajante, fija.
Fría, modesta, fuerte y precisa.
Insulsa, insípida, invisible, desapercibida.
Iracunda, posesiva, hiriente, destructiva.
Alegre, fecunda, empática, inclusiva.
A veces abierta, receptiva, amorosa,
libre, creadora, mimosa, pero ansiosa.
Clara, oscura, desde el fondo y la locura.
Movediza, curiosa, insistente, desidiosa.
Terca, inconstante, perseverante, inconclusa.
A veces determinista, otras confusa.
Todas las aristas me hacen y no es ninguna.

A veces juego a todos los roles,
en los altibajos de una existencia indefinida.
Es tan agotador, que dejaría de ser yo.
Los espejos se presentan y se rebelan,
la realidad me cachetea
y cuando estoy vulnerable me increpan,
deshacen los muros como si abrieran capullos.
"Es sólo amor", me dice la voz interna.
Al oírla la aplastaría con todas mis fuerzas.
Para que se calle, para que no opine,
para que no me descubra otra vez expuesta.
Para no emprender otra vez, la absurda tarea
de desandar lo que no hice.
Porque a veces valiente para el duelo
y otras tantas débil sin consuelo para el desenfreno.
De saberme también desconfiada y miedosa,
conmigo misma miserable, irrespetuosa.

Narcisista, altruísta, complaciente, egoísta.
Caprichosa, seductora, vitalista, fatalista.
Egocéntrica, simplista, controlada, rupturista.
Indagante, vengadora, dadora, poca bola.
Activa, negativa, impulsora, represora.
Jetona, silenciosa, demostrativa, escondedora.
Aniñada, responsable, irónica y suave.
Arriesgada, conformista, insaciable y cobarde.
Tipa seria y descreída, soñadora, misticista.
Con un beso soy la gloria, con ausencia soy bien forra.
Coherente y contradictoria, busco un eje y una guía.
Que me salve de la manía de quererte
y al mismo tiempo saberme mía.

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