Recorrí las líneas de su expresión,
donde desencadenaba la desesperante obsesión a la fuga.
Busqué inútilmente,
las palabras que no existían en su boca para nadie.
El frío siempre contaminando,
el espacio que nos inundaba y nos abismaba.
Luchábamos contra un muro
de filoso e inocente capricho.
Con una necedad sorda, obtusa,
nos encontrábamos para no escucharnos.
Las palabras que provocábamos, estaban gastadas
y aún así, seguíamos insistiendo.
En cuanto me detuve,
me percaté en su rostro triste,
en su vacío eterno y su penosa incapacidad.
En cuanto me detuve,
me vi a mí misma igual.
En ese momento decidí irme de allí...
lunes, 26 de marzo de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
Otra vez me encuentro en la noche, recorriendo los momentos que nos unieron y que dejan en el aire el recuerdo de tu andar. Junto todo en...
-
Donde los excesos de lucidez tienen lugar. ¿Cómo volver de las visiones? ¿Cómo ir contra el despertar de la conciencia? Todo el absurdo q...
-
Quiero hacerme belleza con el mundo. Desdibujarme, despersonalizarme: nada que se pueda decir. Una ambición: fundirme en la eternidad de la ...

No hay comentarios:
Publicar un comentario