Si tuviera tiempo sabría qué decir, cómo y cuándo.
Hoy el cielo está nublado y me convenció sobre el poder del silencio.
El recorrido fue más que extenso
y ya no recuerdo como era mirar la naturaleza de tus formas.
Ahora es otro tiempo, sin tiempo.
Lo que no se explica, me identifica.
Me muevo al margen de algo que desconozco,
al límite de un espacio turbulento.
Me paro a mirar,
con la inocencia de un niño.
Todo se renueva a cada instante
y nunca tuve la soberbia del saber.
domingo, 3 de enero de 2016
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