miércoles, 21 de diciembre de 2016


El fuego se enciende y la luna se ilumina.
La noche aclara y no hay ojos que se cierren ni oídos que ensordezcan, ante la esencia que traspasa y carcome, los cerebros agotados de buscar excusas.

Premonición o fatalismo del ego.

Siempre me confundo.

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4 de octubre del 2019