Se perdía con tanta facilidad... era imposible imaginar que dentro suyo residía la guía.
Sumergida en los pasillos subterráneos, donde volar es cuestión de invocar al viento.
Los planos caprichosos del tiempo y un espacio jugando a moverse sobre nosotros.
Y los cuerpos: la maravilla de la creación.


No hay comentarios:
Publicar un comentario