jueves, 8 de febrero de 2018



Miserable vergüenza 
de una ocurrencia tímida 
que se esconde, sin dar calor.
Prepotente excusa 
que disimula la posesión 
y fracasa dentro suyo.
Lo que se ama, se comparte.
Lo que se ama necesita espacio para desarrollarse.
Lo que se ama, desafía los limites inevitables.
Quiero ser la neurótica de la consciencia 
recortando la inaccesible soledad,
quien salta entre conceptos
cae en el espacio que los separa,
donde está completamente en el aire
reposando en el vacío
y comprende en pequeño, 
la totalidad.
Sólo se piensa y sólo se vive
en ese estado permanente de multi-unicidad.
Quiero lidiar a contraluz 
jugar con las sombras y los rayos.

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4 de octubre del 2019