Miserable vergüenza
de una ocurrencia tímida
que se esconde, sin dar calor.
Prepotente excusa
que disimula la posesión
y fracasa dentro suyo.
Lo que se ama, se comparte.
Lo que se ama necesita espacio para desarrollarse.
Lo que se ama, desafía los limites inevitables.
Quiero ser la neurótica de la consciencia
recortando la inaccesible soledad,
quien salta entre conceptos
cae en el espacio que los separa,
donde está completamente en el aire
reposando en el vacío
y comprende en pequeño,
la totalidad.
Sólo se piensa y sólo se vive
en ese estado permanente de multi-unicidad.
Quiero lidiar a contraluz
jugar con las sombras y los rayos.
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