Me he encontrado con la mujer,
que aprende amar, como siempre anheló.
De aquella forma onírica que siempre ansió,
pero qué sólo era una fantasía.
Hoy la toca con las mismas manos frágiles que tocó el dolor...
Tus manos no son frágiles, con ellas construyes tu vida, tu amor.
Me miro, no comprendo cómo ni cuándo.
No me interesa, no quiero comprenderlo todo
Me miro, cuanta tristeza me he tenido
cuanto dolor me he causado.
Me miro, miro a la niña...
Ella me suelta la mano, me mira fijo a los ojos...
Se mojan nuestras mejillas.
Nos miramos, nos soltamos, nos volvemos a agarrar.
Nos reconocemos, ya sin rencores, salimos juntas a andar...
No hay comentarios:
Publicar un comentario