Instantes de paz,
cubriéndose por una noche densa, impenetrable.
Mi cuerpo se entrega a la eternidad
y no le importa si hay un mañana,
si hubo un ayer.
Dejando al frío avanzar,
poco a poco sobre cada centímetro de mi piel.
Para qué, esa pequeña tensión,
me recuerde que estoy viva...
No hay comentarios:
Publicar un comentario