miércoles, 11 de junio de 2014

Cuanto más intenta acercarse, más aleja aquello a lo que quiere llegar. 
Lo más triste es no admitirlo. Si, ya no es mágico, es triste.
Abandonó tantos lugares, que ya no le queda nostalgia más que del presente. 
Importa nada todo lo que podría haber sido, porque no es.
Duda eternamente entre moverse o quedarse pensando en lo que podría haber hecho.
El arrepentimiento, la culpa, sus venenos...
Y cuando se harta, proclama:
"Arrojarse es lo único que vale la pena en esta vida de mentira. 
En esta absurda transición a la muerte."

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