La esperanza es mi peor veneno.
Todavía no entiendo como llegué hasta aquí.
Todavía no entiendo como puse tanto empeño en creer.
Cuando la vida me dijo a gritos que no tenía sentido,
seguí ciegamente para estrellarme con todas mis fuerzas contra el vacío.
Y ahora, intento arrancar uno por uno los restos de la nada.
Ahora, en estos minutos, en estos segundos de cruel agonía,
sólo tengo un deseo y es no sentir.
viernes, 4 de julio de 2014
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