Le hablo desde la más íntima soledad.
Si supieran cuántos desvelos le he dedicado a imaginar su voz.
Si tan sólo pudiera tener un momento para reconstruir algo en las ruinas de mi vida.
No dudaría en llamarlo,
en pedirle que no suelte mi mano,
que no vuele a otros mundos sin llevarme como lo hizo antes.
Tantas veces fantasee en irme tras su compañía...
Emprender ese viaje hacia la nada,
donde todo es calma...
Me pregunto incansablemente que me diría,
que verían sus ojos en los míos,
como sería un abrazo suyo protegiéndome.
Siempre será la incógnita más preciada,
la pieza fantasma de mi identidad.
Aquel tesoro inconcluso que nadie más que yo, comprenderá.
lunes, 21 de julio de 2014
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