lunes, 15 de septiembre de 2014
Nos dejamos deshechos los cimientos,
nos irrumpimos las estructuras mutuamente,
mostrándonos lo más hermoso y lo más miserable.
Eso, no pasa sin pena ni gloria.
Pasa, queda, marca.
Es inflexión con pena y gloria.
Por eso me conmovió: pudo verme y conocerme.
Aún cuando yo no lo había advertido.
Esa era su virtud,
entenderme cuando ni siquiera yo me entendía.
De todos modos, me trastocó y se fue.
Quizá porque no esperaba ser visto,
conocido y trastocado también...
¿Cómo no iba a saber de eso?
En secreto lo buscó...
Artesano de excusas que conforman el engranaje de mentiras,
donde fabrica una verdad perfecta.
Una convicción aparente que sabe a ruina.
Mecanismos enfermos, perfectos para desistir.
Víctima-victimario de sí mismo.
No es enojo, es amor.
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