miércoles, 15 de octubre de 2014

Cuando se encuentran tu mirada con la mía...

Chocamos con furia, 
como dos bloques 
decididos a encontrar los huecos vacíos.
Apenas me roza su aliento, 
mi cuerpo se convierte en fluido y sudor.
Me transformo en río, 
irrefrenable, inconmensurable.
Sólo sé correr en este estado, 
por entre los pliegues de su piel. 
Y así invadir lo más profundo, 
hasta embeberle el alma entera con la mía...


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