Vamos navegando el silencio,
habilitando y dejando provocar todos nuestros sentidos
para percibir y disfrutar todo aquello que no se nombra.
Es la desesperación más hermosa,
aquella que nos impulsa a nadar en el mar del otro
que no es más que una porción del propio océano...
miércoles, 22 de octubre de 2014
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
Otra vez me encuentro en la noche, recorriendo los momentos que nos unieron y que dejan en el aire el recuerdo de tu andar. Junto todo en...
-
Donde los excesos de lucidez tienen lugar. ¿Cómo volver de las visiones? ¿Cómo ir contra el despertar de la conciencia? Todo el absurdo q...
-
Quiero hacerme belleza con el mundo. Desdibujarme, despersonalizarme: nada que se pueda decir. Una ambición: fundirme en la eternidad de la ...

No hay comentarios:
Publicar un comentario