Puede ser más simple dejar a un lado los relatos que me cuentan.
Reinventar, correr los pensamientos vencidos.
Soltar las manos aferradas al pasado, a fantasías dañinas, al miedo aletargado de la soledad.
Adentro se pudrieron las memorias, implosionó el escondite interno, desbordó lo guardado, lo devorado.
Me vacío, lento, profundo,
agua putrefacta inunda la imaginación.
Lo estanco se remueve y veo uno tras otro los sueños del miedo morir a la luz del nuevo día.
Se cae el rencor, el temor, el dolor.
lunes, 27 de mayo de 2019
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