Analizaba los gestos intentando remediar el límite que quizá nunca había existido.
Su presencia era tan calma que parecía no esforzarse y sin embargo lo lograba todo.
Eso me llenaba de celos de injusticia. Celos de nadie, de mi misma.
Tan siniestra su mirada, fingiendo un desinterés que resultaba más creíble que lo anterior...
Eso me llenaba de celos de injusticia. Celos de nadie, de mi misma.
Tan siniestra su mirada, fingiendo un desinterés que resultaba más creíble que lo anterior...
Voy reconstruyendo, armando y deshaciendo cada uno de los pensamientos que dejó traslucir. Laberíntico, enigmático.
Todo se resuelve y es mentira.
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