
Esta tierra, indiferente a mi persona.
Este exilio desconoce mis deseos,
ignora mis esperanzas.
Paso a través de cualquier transeúnte
cercano o lejano,
como un espectro inadvertido.
Dejando una estela silenciosa
que se borra
con la más débil de las brisas.
Mientras tanto me digo tenazmente:
Tiene que parar.
Esto, tiene que parar...
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