viernes, 26 de diciembre de 2014

Obsesionada en busca de aquellos reflejos sin explicación aparente.


La simpleza y su instante preciso (y precioso), 
desapareciendo en el momento exacto que debió surgir. 
Dejando el movimiento caótico 
que sólo producen los encuentros de las almas. 
Mirando al espejo la cara que pareció haber perdido, 
ese extravío en el que no deja de encontrarse.
Que el silencio no te nombre y en forma de viento habites mi espalda.



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4 de octubre del 2019