Estás impregnado en todo lo que miro.
Distanciarme de vos, es distanciarme de mí.
Tengo que dejarme a un lado, tengo que dejar de encontrarte.
Debería aprender a controlar mis sueños.
Eras el encargado de mostrarme estos lugares donde fuiste niño.
Los descubro sola, pero te evoco.
Allí estás, niño, siempre niño...
Miento, yo no te evoco.
El paisaje te evoca.
San Martín y los granaderos te evocan.
Las luchas, las batallas, las muertes y la gloria de libertad.
Cada parte lleva tu nombre
y resulta lo más lógico en la no-lógica de mi existencia.
Viniste conmigo, porque te impregnaste antes de irte.
Así es difícil.
Es doloroso.
Más doloroso que arrancarse un miembro.
Porque estás invadiendo algo más terrible que la carne.
Mis sueños, constantemente en mis sueños.
O vivo despierta para no soñarte,
o me hundo en el sueño eterno,
para no despertar con tu ausencia adherida a la piel.
Claro, no puedo.
No puedo elegir.
Libertad: batallas, muertes y gloria.
La libertad no existe para nosotros.
La libertad sólo existe en la Naturaleza.
A nosotros nos mintieron.
Pretendemos liberarnos de lo que nos da existencia;
y así, vamos construyendo mentiras.
Somos tan ilusos...
Somos tan culpables de nuestra inocencia...
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