Quema.
No conoce de especulaciones.
Tampoco de excusas.
Ni siquiera de palabras y hechos.
Invita al arrojo de un abismo ciego, mudo, sordo y sin tacto.
Y más que invitar, obliga.
No sabe de pesares y consecuencias, porque apremia.
Es prioridad.
Da sentido.
Es libertad y rompe cadenas.
Es elección, autonomía.
También convicción.
Sólo sirve si se practica.
Se idealiza. Se intenta definir.
Pero en realidad, sólo sucede.
Te lleva, sin preguntas, sin respuestas.
Obliga, sin resistencias.
(Soy mentirosa, determinista, necia)
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